El contralor de Nueva York, William Thompson, votó hoy en contra del aumento de financiación para el nuevo estadio de béisbol de los Yanquis.
El voto de Thompson fue el único negativo en la reunión de la Agencia para el Desarrollo Industrial de la Ciudad de Nueva York (IDA, por sus siglas en inglés).
En una conferencia de prensa, Thompson se mostró "profundamente decepcionado" con el resultado de la votación porque "hubiese sido mejor para la ciudad renegociar los términos actuales del acuerdo para que fueran justos y equitativos para los neoyorquinos".
"Los ciudadanos de Nueva York no deberían perder para que los Yanquis ganen", destacó el responsable de controlar las finanzas de esta ciudad, que dio por perdida "una oportunidad preciada" para frenar el proyecto impulsado en julio 2006 por la IDA.
El contralor (fiscal de cuentas) de Nueva York difiere de las decisiones adoptadas por el alcalde de esta ciudad, Michael Bloomberg, -con quien previsiblemente se enfrentará en las próximas elecciones municipales- respecto a la financiación de la construcción del nuevo estadio del equipo de béisbol de los Yanquis.
La Administración municipal indicó inicialmente que ese plan totalizaba 967,5 millones de dólares, de los que 942,5 estaban exentos de impuestos y 25 millones estaban sujetos a imposición.
Los costes de capital de los proyectos de infraestructura relacionados con esas obras para la alcaldía neoyorquina, así como la construcción de un nuevo parque, se estimaron entonces en 129,2 millones de dólares.
Ahora, "la contribución municipal se ha inflado hasta los 325 millones de dólares, lo que representa una cifra dos veces y media superior a la de 2006", recordó Thompson.
"El aumento de la mano de obra y de los materiales no han sido las únicas causas del incremento del coste, más bien se debe a la incompetencia o a la voluntad de engañar al público", dijo Thompson en alusión a las decisiones de Bloomberg.
También destacó que la ciudad perderá ingresos por el contrato que sus autoridades han firmado sobre el uso de las 250 plazas de aparcamiento del estadio, al igual que por los tres paneles publicitarios sobre los que el equipo de béisbol neoyorquino conserva los derechos.
El fiscal de cuentas neoyorquino, que solicitó sin éxito que se pospusiera la votación, señaló que "de acuerdo con las condiciones actuales del plan, la Administración está dando mucho más a los Yanquis de lo que recibe de ellos".
Una auditoría realizada por la oficina del Fiscal de Cuentas en noviembre de 2008 señaló que la empresa gestora de los Yanquis había pagado en los dos últimos años a la ciudad de Nueva York un alquiler por la instalación deportiva 11 millones de dólares inferior a lo previsto.
Asimismo indicaba que ese equipo deportivo debe a la ciudad 4,03 millones de dólares.