El joven Omar Khadr, quien fue detenido y trasladado a la prisión de Guantánamo cuando tenía 15 años de edad, será juzgado por un tribunal militar, informa hoy en su edición digital el diario The Washington Post.
La decisión del fiscal general de EE.UU., Eric Holder, de juzgar en Guantánamo a Khadr, de nacionalidad canadiense y actualmente de 22 años, amenaza con crear una gran controversia, especialmente debido a las quejas de las organizaciones de derechos humanos sobre el tratamiento judicial que reciben los niños soldados.
Khadr, el único ciudadano de un país occidental que permanece en Guantánamo, era apenas un adolescente cuando, supuestamente, lanzó una granada que mató un miembro de las fuerzas especiales estadounidenses.
Los grupos internacionales de derechos humanos han hecho valer las circunstancias especiales del muchacho para defender que fue adoctrinado y entrenado por Al Qaeda como un niño soldado, y que no debe ser condenado, sino rehabilitado, como se ha hecho en otros conflictos.
Khadr se mudó a Afganistán cuando tenía diez años, acompañado de su padre, un militante de Al Qaeda cercano al círculo de Bin Laden, su madre y su hermana, que eran de la opinión que los atentados del 11-S eran un ataque merecido, detalla el diario.
Su padre, Ahmed Said Khadr, un canadiense de origen egipcio, murió en 2003 en Pakistán durante un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad del país.
"La postura de las Naciones Unidas es que este muchacho no debe ser juzgado por crímenes de guerra", dijo el pasado mes de octubre el representante especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para los niños y los conflictos armados, Radhika Coomaraswamy.
Pero el Gobierno estadounidense, según el diario, tiene previsto someterle a un juicio militar en la cárcel de Guantánamo el próximo mes de julio, acusado de crímenes de guerra, incluido el asesinato.
Según el fiscal general, Eric Holder, el caso de Khadr es uno de los seis elegidos para ser juzgado por un tribunal militar y no en una corte federal.
El destino de Khadr parece certero, después de que el Tribunal Supremo de Canadá decidiera hace unos días no obligar al Gobierno del país a pedir la repatriación del muchacho, pese a que admitió que los derechos del reo habían sido violados.
El Tribunal Supremo dijo que el interrogatorio al que le sometieron en 2004 agentes canadienses en la base de Estados Unidos en Cuba violó las normas "básicas" del país, pues el entonces adolescente no tuvo acceso a un abogado y había sido sujeto a un régimen de privación de sueño.
Sin embargo, el Tribunal decidió no forzar a Canadá a pedir su traslado, porque las decisiones "sobre asuntos exteriores" dependen del Gobierno, que tiene la prerrogativa de determinar su política en este caso, según razonó.