El futuro gobierno del estadounidense Barack Obama permitirá un diálogo "fluido y armónico" con Colombia, pero el presidente Álvaro Uribe no debe esperar concesiones en los asuntos más sensibles: TLC, lucha antidrogas y derechos humanos.
Bajo la evidencia de que Colombia es el principal aliado de EE.UU. en Suramérica, los analistas consultados por Efe coinciden en que el eje de la agenda bilateral seguirá siendo el Plan Colombia y el Tratado de Libre Comercio (TLC), aunque con intereses distintos.
Por el Plan Colombia, puesto en marcha en 2000, Washington asigna unos 700 millones de dólares al año a cambio de resultados en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, lo que sitúa al país andino en el tercer receptor de ayuda estadounidense por detrás de Israel y Egipto.
En cuanto al TLC, que comenzó a negociarse en 2004 y se firmó en 2006, Colombia espera aún la ratificación del Congreso estadounidense después de que ya lo hiciera el colombiano.
El director de la corporación de estudios Nuevo Arco Iris y analista político, León Valencia, confió en un diálogo fluido, pero adelantó que EE.UU. exigirá cambios en materia de derechos humanos y laborales, así como resultados en las investigaciones sobre asesinatos de sindicalistas en Colombia.
Según la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) de Colombia, 38 miembros de movimientos obreros han muerto este año, mientras que las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) denuncian que desde 1986 los asesinatos superan los 2.500.
Este espinoso asunto es el que ha provocado el frenazo del TLC por parte de los demócratas, ahora con mayoría más amplia en el Congreso de EE.UU. y además del partido de Obama.
Se trata de asuntos en los que, según Valencia, "van a subir las exigencias y sobre ellos no habrá concesiones".
Esta es la postura de Obama, quien, durante su campaña, reclamó al Gobierno de Uribe "protección a los derechos humanos, garantías al movimiento sindical, protección a la vida", recordó a Efe Tarsicio Mora, presidente de la CUT, el mayor sindicato de Colombia.
El otro gran frente es el Plan Colombia, que podría ser sometido a una reorientación e incluso a recortes, según el líder sindical, quien espera que este programa se dirija a resolver los problemas del hambre y la pobreza.
Dicha reorientación, de acuerdo con el analista León Valencia, es previsible gracias al respaldo también de los republicanos.
En este sentido coincidió el también experto colombiano y catedrático universitario Vicente Torrijos, quien matizó a Efe que si bien el diálogo será más fluido, Obama podría pedir que el Plan Colombia sea orientado "más hacia lo social".
Este analista agrega que el componente militar se mantendrá en los límites de la lucha antiterrorista, en la que ambos países son aliados y que Obama considera un "capítulo fundamental".
Estos hechos se unen al último escándalo en el seno del Ejército colombiano, después de que saliera a la luz pública que miembros de esta institución reclutan jóvenes que posteriormente ejecutan y los presentan como guerrilleros muertos en combate.
El Departamento estadounidense de Estado anunció el jueves que no habrá fondos para los batallones involucrados en esos sucesos.
Esto evidencia, según los analistas consultados, que el Plan Colombia se verá reducido a causa de la crisis internacional, pero también por la corrupción y las violaciones de los derechos humanos cometidas en el seno de las Fuerzas Armadas.
En este contexto, ¿qué espacio dará Estados Unidos al hasta ahora su principal aliado en Sueamérica?
El catedrático Torrijos cree que Colombia ganará prestancia, porque a diferencia de sus vecinos, como Venezuela o Ecuador, protege la inversión extranjera y no limita la libertad de prensa.
Sin embargo, el analista Valencia dice que será "uno más" debido a que la seguridad no será una preferencia para Obama, quien buscará acercarse a Brasil y otros gobiernos de izquierda para recuperar un espacio en América Latina.
Más explícito fue el sindicalista Mora, quien advirtió de que "el Gobierno de Colombia se casó con otro candidato (el republicano John McCain), y eso generó una mala carta de presentación" ante el próximo inquilino de la Casa Blanca.