Tropas del Ejército paraguayo patrullan desde hoy las calles de Pedro Juan Caballero, noreste del país, tres días después del atentado en el que resultó herido un senador oficialista y murieron dos custodios.
El intendente (alcalde) de esa ciudad, José Carlos Acevedo, dijo a emisoras de radio de Asunción que al menos 150 militares fueron desplegados en esa urbe, capital del departamento de Amambay, a 540 kilómetros al norte de Asunción.
Pedro Juan Caballero está separada por una avenida de la localidad brasileña de Ponta Porá, en el estado de Matto Grosso do Sul, en donde el próximo lunes el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, mantendrá una reunión bilateral con su homólogo paraguayo, Fernando Lugo.
La presencia de ese contingente militar fue pedida a Lugo por el alcalde, cuyo hermano, el senador Robert Acevedo, acusó una herida de bala en el brazo tras ser acribillado por sicarios la camioneta en que viajaba, el pasado lunes, en un ataque en el murió su chofer y un custodio.
También se enmarca dentro del estado de excepción por 30 días que rige desde hace cinco días en Amambay y otros cuatro departamentos (San Pedro, Concepción, Alto Paraguay y Presidente Hayes) para perseguir a un grupo armado, el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
El legislador y ex gobernador de Amambay, del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), soporte político de Lugo en el Congreso, fue dado de alta la pasada noche.
Acevedo, dueño de una emisora de radio en el noreste del país, responsabilizó del ataque a grupos de narcotraficantes que operan en la región en presunta asociación con la organización criminal brasileña Primer Comando de la Capital (PCC).
En Amambay y sus vecinas Concepción y Canindeyú, en la frontera con Brasil, abundan los cultivos de marihuana y son frecuentes los asesinatos por encargo, que las autoridades atribuyen a disputas por el tráfico de esa droga y por el contrabando de cocaína proveniente de países vecinos.
Lula anunció ayer en Brasilia que aprovechará su reunión con Lugo para discutir medidas conjuntas para combatir la violencia de los grupos que operan en esa región, considerada además como corredor de cocaína proveniente de Bolivia y Colombia en su ruta a Argentina, Brasil y países europeos.
Los investigadores paraguayos temen una posible alianza entre el PCC, organización criminal controlada desde las cárceles de Sao Paulo, y el EPP, un desprendimiento del extraparlamentario Partido Patria Libre (PPL), acusado de varios secuestros en la última década y que emplea tácticas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), según la fiscalía.
El estado de excepción fue declarado tras la muerte de un agente y de tres civiles en una emboscada atribuida al EPP en una hacienda ganadera de Arroyito, a 380 kilómetros al norte de Asunción, en los límites de San Pedro y Concepción.
El EPP, acusado además del asesinato de policías, militares y de ataques a fincas agrícolas, actúa en los montes de Concepción y el vecino departamento de San Pedro, en donde en los últimos dos años ha secuestrado a dos conocidos ganaderos.