Josu Feijoo, un experimentado deportista español que ha coronado las denominadas "siete cumbres", intentará cruzar Groenlandia siguiendo la línea del círculo polar Ártico a lo largo de más de 800 kilómetros y ser el primer diabético que lo realiza.
En declaraciones a Efe, Josu Feijoo explica que durante las 38 jornadas que durará el viaje que comienza este lunes, tendrá que inyectarse insulina cuatro veces al día, con el inconveniente de que este producto se congela a cinco grados bajo cero y la temperatura ambiente es, como mínimo, de 35 grados bajo cero.
Para evitar que se hiele, "los 'bolígrafos' con la insulina van pegados al cuerpo y no sólo al mío -cuenta Josu-, sino también al de mis compañeros de expedición, Jon Goixoetxea y Víctor Izquierdo que, además, saben tratar mi enfermedad".
A pesar de la especial situación en la que se encontrará, Josu realizará controles de glucosa en sangre que enviará, mediante el sistema telemedicina vía satélite, a su médico en Vitoria (País Vasco, norte de España), que le indicará, también vía satélite, las pautas a seguir.
La expedición saldrá de Vitoria, hasta llegar a Kulusuk, en el noroeste de Groenlandia, donde se iniciará la aventura de cruzar los 800 kilómetros que les separan de Kangerlussuaq, en el oeste, donde finalizará.
Josu Feijoo explica que no llevarán perros, ni motos, ni cometas para impulsarse, sino que arrastrarán cada uno de ellos un trineo de 125 kilos, "de los que el 90 por ciento son alimentos liofilizados y combustible".
Explica que sólo diez equipos han conseguido hacer el recorrido sin ningún tipo de ayuda "y en ninguno de ellos había un diabético. Muchos tuvieron que suspender el viaje por ser duro, física y psicológicamente".
"Cruzaremos un desierto helado, sin la más mínima referencia y a esto hay que unir que los dos primeros días y los dos últimos estaremos cerca de la costa, el hábitat natural de los osos polares", afirma.
"Veremos osos seguro, por eso es obligatorio que los tres vayamos armados; si ha comido, el oso es menos peligroso, pero si no lo ha hecho no hay que olvidar que es un depredador".
Lo peor del viaje es que "atravesaremos un desierto blanco y helado, donde no hay rastro de vida humana, ni vegetal, por eso le llaman 'el camino hacia el infierno'".
A los problemas físicos, añade Feijoo, se unen los psicológicos. "Los tres somos amigos desde hace quince años, hemos subido a muchas cumbres, pero en esos sitios nunca hemos sentido la soledad, porque tienes a otros escaladores, de otros países, con los que puedes intercambiar opiniones".
No sucede lo mismo en esta expedición, por lo que los tres "hemos hablado mucho de las situaciones que se pueden dar, de que nadie está libre de tener un mal día y nos insistimos en que, sobre todo, tenemos que ayudarnos", explica.
Josu ya ha estado trece días en un viaje al Polo Norte y otros tantos al Polo Sur, por lo que conoce lo que es viajar sin referencias geográficas.
"La única válvula de escape que tendremos son unos pequeños MP3, un pequeño lujo que tampoco es la solución a los malos momentos", comenta.
El deportista vasco refiere que este tipo de expediciones "requieren mucha disciplina. Sabes adonde vas, que te enfrentas al frío, la soledad y tenemos que marcar pautas: ocho horas diarias tirando del trineo -unos 22 kilómetros-, dos para levantar la tienda y otras dos para comer. El resto lo dedicaremos a dormir".
El sistema de guiado será la brújula, a la que se aplicará corrección magnética, aunque al final del día, mediante el sistema de posicionamiento global GPS, verificarán la ruta, la distancia recorrida y la que resta para llegar al punto final.