El ex presidente boliviano Carlos Mesa afirmó hoy en Asunción que la "tentación autoritaria" y "la mala gestión" del gobernante Evo Morales pueden resultar "letales" en el mediano plazo a la democracia de su país.
Mesa, quien gobernó Bolivia entre el 2003 y 2005 y se encuentra de visita en Asunción, sostuvo que la combinación de esas "tentaciones son letales en el mediano plazo para una democracia que quiere mantener su vigor".
"Yo creo que tu no puedes construir una democracia sobre una visión mesiánica, sobre la idea de que el cambio está encarnado en una persona, de que el hecho de ser indígena te da cierta libertad para hacer cosas que a otros presidentes no le tolerarías", señaló Mesa a la radio asuncena Ñandutí.
Si bien reconoció que "hay un momento simbólico que uno entiende, un momento de euforia de quienes durante siglos no tuvieron acceso del poder", sostuvo que también se debe exigir a Morales "un gobierno viable, que respete que Bolivia está conformado además de indígenas por mestizos y blancos en un contexto muy plural".
Mesa también cuestionó la influencia "directa" del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en la política interna de su país y la ayuda económica de éste al Gobierno de La Paz sin la fiscalización de los organismos institucionales.
"El presidente (Morales) recibe entre 35 y 40 millones de dólares para un programa que se llama 'Evo cumple', que no está aprobado por el Congreso como cooperación venezolana y no está inscrito en el Presupuesto General", indicó.
En ese sentido, dijo que "el embajador venezolano (en La Paz) tiene una chequera y el presidente de Bolivia llena los cheques que firma el embajador para un alcalde, para una obra regional, para penetrar en sectores de oposición con un tipo de asistencialismo".
Añadió que las Fuerzas Armadas de su país también "han recibido un aporte significativo de dinero".
Mesa cerró la pasada noche el foro internacional "La Radio; Comunicación y el Poder" con una disertación en la que criticó el periodismo de denuncia porque, a su juicio, los informadores asumen el papel de "juez sumariante, que juzga y condena al mismo tiempo, muchas veces sin demasiadas pruebas".