Las fundaciones y organizaciones caritativas usadas como fachadas para proveer dinero a los grupos terroristas centran las pesquisas del FBI, dijo hoy un funcionario de EE.UU.
Bryan Lynch, jefe de la sección de operaciones de Financiamiento Terrorista de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), sostuvo que EE.UU. es utilizado como sede de varias organizaciones benéficas que terminaron siendo usadas para canalizar fondos para costear ataques terroristas.
"Estas fundaciones caritativas no colocan las bombas, pero tienen tanta responsabilidad como los propios atacantes", aseguró Lynch en su presentación en la Decimocuarta Conferencia Internacional Antilavado de Dinero.
La conferencia es organizada por la publicación Moneylaundering.com con la participación de más de mil especialistas de 60 países y anualmente se realiza en Hollywood, al norte de Miami (Florida).
Lynch detalló que en 2008 el FBI condujo 35 investigaciones sobre ese tipo de fundaciones, de las que 20 estaban vinculadas a la organización Al Qaeda y otras 13 a Hamás.
Mencionó el caso de Holy Land Foundation, una institución benéfica fundada en Texas en 1998 que solicitaba contribuciones para ayudar a la comunidad palestina y que se convirtió "en la más grande organización de Hamás dedicada a recolectar fondos en Estados Unidos".
Holy Land Foundation, actualmente liquidada, fue declarada culpable por el uso de 32 cuentas para financiar a Hamás, además de incurrir en delitos de lavado de dinero y fraude tributario.
También presentó el caso de Alavi Foundation, con sede en Nueva York, que según él fue utilizada por el Gobierno de Irán como fachada.
Señaló que en diciembre pasado el FBI le confiscó a Alavi Foundation un edificio en la Quinta Avenida de Nueva York, valorado en 560 millones de dólares.
Cito además al Islamic American Relief Agency, que recolectaba fondos en las ciudades de Columbia (Missouri), Walcott (Conneticut), Baltimore (Maryland) y Houston (Texas), y que de acuerdo con las pesquisas transfirió 600.000 dólares al banco Al-Shamal en Khartoum, la capital de Sudán.
Según Lynch, ese banco era controlado o usado por Osama Bin Laden, el líder de Al Qaeda, y la transferencia se realizó poco después de los atentados terroristas del el 11 de septiembre de 2001 en EE.UU.
Esos atentados habrían costado entre 400.000 y 500.000 dólares, de acuerdo con datos del funcionario del FBI.
En un cuadro con las cantidades estimadas para financiar diversos atentados terroristas en el mundo, Lynch mostró que el de Madrid (España) del 11 de marzo de 2004, que dejó un saldo de 190 muertos y unos 1.800 heridos, costó 71.640 dólares.
Los ataques simultáneos en tres líneas del metro de Londres y un autobús, ocurridos el 7 de julio de 2005 y en los que murieron cuatro terroristas y 52 civiles, costaron 14.000 dólares, agregó Lynch.
En la guerra contra la financiación al terrorismo se ha requerido la estrecha cooperación de los bancos, respaldada por la ley del Secreto Bancario que permite ofrecer a las autoridades datos de los titulares y beneficiarios de las cuentas.
"Todos los registros bancarios tienen un valor potencial como evidencias para demostrar la financiación criminal", dijo Lynch.
Lynch detalló que el 41,7 por ciento de los que tienen vínculos con organizaciones terroristas fueron descubiertos con información suministrada por los registros bancarios.
No obstante, el consejero de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés) Michael German dijo en la misma conferencia que muchas veces esas investigaciones terminan violando los derechos de personas inocentes.
"Es bueno que el Gobierno haga lo que tiene que hacer, pero lo que no debe es desperdiciar recursos, especialmente en tiempos tan difíciles para nuestra economía, y menos afectando los derechos de personas que nada tienen que ver con el terrorismo", insistió German.