El Festival Internacional de Cine de Valparaíso 2009, dedicado al patrimonio fílmico y a las piezas restauradas, culminó hoy en Chile con la entrega del premio Santiaguillo a la Cinemateca Nacional de Ecuador en reconocimiento a su labor archivística de más de 30 años.
Al recibir el premio, la directora de la Cinemateca, Wilma Granda, valoró el trabajo de difusión del patrimonio fílmico realizado en este certamen, que se celebró desde el 25 de agosto en Valparaíso, a 120 kilómetros al noroeste de Santiago.
"Para nosotros es muy importante participar en un evento de este tipo, destinado a conservar el patrimonio del cine, preservando a través de los años las creaciones artísticas", señaló Granda, quien mencionó la posibilidad de colaborar con la Cineteca Nacional de Chile.
La Cinemateca del Ecuador se ha especializado desde 1982 en el cuidado de una parte importante del patrimonio audiovisual, tanto los rollos de película como toda la documentación que alrededor de éste se genere: prensa, fotografías, testimonios, afiches y audio.
Esta institución conserva y difunde 390 películas ecuatorianas realizadas desde 1922 y 1.500 títulos en vídeo registrados desde 1975, y dispone además de 10.000 impresos sobre cine ecuatoriano.
El certamen de Valparaíso, que no contó este año con la tradicional competencia de cortometrajes, dedicó su XIII edición a exhibir material de archivo y restaurado, con más de 50 títulos de Alemania, Chile, Holanda, Luxemburgo, Francia y Estados Unidos.
Durante la ceremonia de cierre, el director del Festival, Alfredo Barría, delineó las novedades que traerá el certamen el próximo año, cuando Chile estará inmerso en las celebraciones por el Bicentenario de la Independencia del país.
Además, en 2010 se desarrollará en Valparaíso el Fórum Internacional de las Culturas y se inaugurará el edificio Luis Cousiño, que permitirá al festival contar por primera vez con un enclave físico.
El Festival Internacional de Cine de Valparaíso este año estuvo dedicado al rescate de la vida y obra del cineasta Alberto Santana, quien en Chile y en varios países del continente intentó levantar una industria cinematográfica.
En el segmento de rescates patrimoniales, uno de los estrenos más importantes fue la versión restaurada de "A Valparaíso" (1962), de Joris Ivens, y la sección de Joyas de Archivo Fílmico incluyó este año películas mudas restauradas por las principales filmotecas europeas.
También se celebraron los 40 años de dos clásicos del cine chileno, "El chacal de Nahueltoro" (1969), de Miguel Littin, y "Valparaíso, mi amor" (1969), de Aldo Francia, mientras que el director Jorge López presentó una versión remasterizada de su película "El último grumete" (1982).