El gasto electoral de los candidatos enreda el debate político en Chile


Los elevados gastos de las campañas electorales de los principales candidatos presidenciales chilenos han enredado el debate político en el país, con un baile de cifras y acusaciones cruzadas entre los candidatos.


Pese a que oficialmente la campaña electoral no da el pistoletazo de salida hasta el próximo día 13, los principales aspirantes a la Presidencia chilena no han escatimado recursos para preparar su llegada al Palacio de La Moneda con fastuosos actos y campañas publicitarias.


"Hay un problema en la ley, no se prevé que habrá candidatos antes de que oficialmente empiece la campaña, aunque evidentemente siempre se ha gastado mucha plata en el periodo de precampaña", señaló hoy a Efe el analista político Patricio Navia.

 

Los candidatos se han escudado en argucias legales para mantener oculto el dinero gastado hasta el momento, ya que la ley no obliga a rendir los gastos de campaña en el Registro Electoral hasta una vez iniciado el periodo electoral.


Tan sólo el candidato independiente Marco Enríquez-Ominami, quien figura en tercer lugar en las encuestas, reveló recientemente haber invertido casi 205 millones de pesos (unos 367.000 dólares) de mayo a agosto, de los que, según reconoció, 110 millones corresponden a "deuda personal".


El candidato de la derecha, Sebastián Piñera, sorprendió a todos con el anuncio de que había desembolsado 10 millones de pesos en su campaña (unos 18.000 dólares), aunque se vio obligado a rectificar ante la incredulidad general y admitió un gasto "mucho mayor que eso".

 

Así lo parece tras el fastuoso acto de proclamación que celebró este martes Piñera, dueño de una fortuna calculada en 1.000 millones de dólares por la revista Forbes, y que encabeza las encuestas de las próximas elecciones presidenciales.


El abanderado de la Coalición por el Cambio emuló el estilo de las campañas electorales estadounidenses en un acto repleto de música y color ante más de 12.000 personas.


"Sólo el acto de ayer debe haber costado unos 100 millones de pesos (unos 180.000 dólares)", dijo Navia, quien estimó que Piñera se ha gastado ya unos "cinco o seis millones de dólares.

 

Uno de los primeros en criticar a Piñera fue el ex presidente chileno y candidato oficialista, Eduardo Frei, quien recriminó al inversionista el "despilfarro" en ese evento, en un momento en que el panorama económico es difícil.


Frei, candidato de la gobernante Concertación, no reveló por ahora sus gastos, pero se comprometió a hacerlo a partir del inicio del periodo electoral.


"Yo voy a rendir al Registro Electoral todos mis gastos a partir del 13 de septiembre", dijo Frei, quien subrayó que cumplirá la ley, que establece un gasto máximo de 5.000 millones de pesos (casi 9 millones de dólares) en las campañas presidenciales.

 

El independiente Marco Enríquez-Ominami, quien renunció al Partido Socialista (PS) para aspirar a la presidencia, desglosó el dinero desembolsado hasta ahora, con casi 40 millones de pesos (unos 71.000 dólares) para la consecución de las firmas que le permitieron convertirse en candidato.


Enríquez-Ominami rechazó haber recibido aportaciones de empresas y emplazó al resto de los candidatos a transparentar los gastos de sus campañas.


La Iglesia Católica no se mantuvo ajena a la polémica. El presidente de la Conferencia Episcopal, Alejandro Goic, instó a los candidatos a no "despilfarrar recursos" y reclamó campañas "austeras y sencillas".


Goic aseguró que sería "bueno y justo" que los candidatos aclarasen cuánto han gastado hasta la fecha, como hizo Enríquez-Ominami, y lamentó que los políticos utilicen un resquicio legal para evitar publicar las cifras antes del inicio oficial de la campaña.


"Lamentablemente, a la ley hecha se busca el resquicio: la propaganda electoral todavía no ha empezado, pero qué duda cabe de que todos estos meses ha habido. Por honestidad con la comunidad nacional sería bueno transparentar los gastos", insistió.


Patricio Navia, sin embargo, consideró "muy improbable" que los candidatos hagan caso al presidente de la Conferencia Episcopal chilena, y auguró que "van a gastar muchísimo dinero".


"La ley, además, no prevé castigos para los que sobrepasen el límite permitido y tampoco hay forma de fiscalizar el gasto. Los candidatos entregan una rendición de cuentas pero pueden haber gastado mucho más", agregó.


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101 años de Panamá América

 
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