Pese las múltiples declaraciones en favor de la unidad que se han escuchado durante las celebraciones del Bicentenario en Argentina, Gobierno y oposición han sido incapaces de dejar de lado sus diferencias y han elegido actividades muy distintas para conmemorar esta fecha histórica: fútbol y teatro.
El gobierno, con la presidenta Cristina Fernández a la cabeza, acudirá hoy a la despedida de la selección argentina en el encuentro que disputará contra Canadá, mientras que la oposición arropará al alcalde de Buenos Aires, el conservador Mauricio Macri, en la reapertura del teatro Colón, uno de los más importantes de América Latina.
Mañana, cuando se cumple el Bicentenario de la Revolución de Mayo que dio lugar a la independencia, el culebrón político argentino se trasladará a las celebraciones religiosas.
El gobierno asistirá a un tedéum en la Basílica de Luján, donde se encuentra la imagen de la patrona de Argentina, y la oposición al tedéum de la Catedral de Buenos Aires.
El enfrentamiento entre el Gobierno de Fernández -peronista- y el Ayuntamiento -conservador- se recrudeció esta semana cuando la presidenta anunció su ausencia en la reapertura del Colón, la "estrella" de la programación de las autoridades de Buenos Aires.
La presidenta reaccionó así a las descalificaciones de Macri contra el kirchnerismo por el proceso abierto en su contra por presuntas escuchas telefónicas ilegales.
Desde el gobierno de la ciudad insisten en que han intentado hasta hoy mismo que Fernández cambie de opinión y acusan a la mandataria de "no estar a la altura" de este momento histórico.
Ni gobierno ni oposición mencionan abiertamente otro de los temas de fondo.
Según medios locales, Presidencia habría solicitado mil invitaciones de las 2.500 que ha cursado el gobierno de la ciudad para la reapertura del Colón con el objetivo de asegurarse un auditorio neutral, pero el gabinete de Macri únicamente habría cedido 200 y la presidenta habría optado por no acudir al teatro para evitar la posibilidad de enfrentarse a un público "hostil".
Una situación insólita que ha puesto a más de un ministro y un gobernador oficialista en apuros e incluso a alguno de los presidentes invitados, que tendrán que elegir entre fútbol o teatro.
Es el caso, por ejemplo, del presidente de Uruguay, José Mujica, que en su programa oficial inicial tiene previsto llegar en las próximas horas a Buenos Aires y acudir a la función del Colón, pero que, según fuentes de la Presidencia argentina consultadas por Efe, puede retrasar su llegada a mañana martes.
También está en "aprietos" el gobernador de la provincia de Buenos Aires, el kirchnerista Daniel Scioli, que habría comprometido su asistencia al teatro y que a preguntas de la prensa sobre el tema se limita ahora a proclamar "vivas" al Bicentenario y a Argentina, aunque desde el oficialismo dan por seguro que acudirá al fútbol y no al teatro.
Quien sí estará hoy en el Colón acompañando a Macri será el vicepresidente Julio Cobos, enfrentado con la presidenta y con su esposo y antecesor en el cargo, Néstor Kirchner.
Cobos, que también acompañará mañana a la oposición en el tedéum de la catedral, no ha sido invitado a la cena de honor que ofrecerá mañana Cristina Fernández a los presidentes invitados al Bicentenario.
Una cena a la que tampoco han sido invitados los ex presidentes de la democracia, pero a la que asistirá Kirchner en calidad de esposo de la mandataria en un gesto que ha provocado no pocas críticas de la oposición.
Aunque Presidencia no ha hecho público aún el programa de mañana, fuentes oficiales consultadas por Efe han confirmado la asistencia de los presidentes de Uruguay, Paraguay, Brasil, Ecuador, Venezuela, Bolivia y Chile.
Ajenos a la discusión política interna, los mandatarios acompañarán mañana a Fernández en un recorrido por el Cabildo, asistirán al acto central del Bicentenario -un espectáculo callejero de la compañía Fuerzabruta- y participarán en la cena de honor.
A la vista de este culebrón no es de extrañar que, en una de las múltiples encuestas divulgadas con motivo del Bicentenario, más de un tercio de los argentinos afirme que al país le faltan buenos dirigentes políticos.