El jefe de Gabinete argentino, Aníbal Fernández, dijo que los violentos incidentes registrados el jueves en una de las principales estaciones de trenes de Buenos Aires fueron "apadrinados" y lamentó que el año no termine "tan feliz como quisiera".
"El fin de año no ha sido un fin de año que pareciera que termina convulsionado; lo convulsionaron, lo provocaron. Acá lo que hicieron se apadrinó, como dijo la presidenta (Cristina Fernández)", señaló el jefe de Gabinete en un vídeo publicado hoy en su blog.
"Acá hay algunos que asumiendo roles mafiosos (...) han buscado punteros políticos o personajes nefastos que han ido a motivar determinadas acciones incentivados por algunos medios de comunicación", sostuvo Aníbal Fernández sobre los incidentes en la línea de trenes de mayor circulación de Buenos Aires, que causaron varios heridos y 34 detenidos.
Los disturbios se desencadenaron cuando la empresa concesionaria del ferrocarril cerró la estación de trenes del barrio porteño de Constitución debido a que el servicio estaba interrumpido por un conflicto sindical de despedidos de empresas de distintas prestaciones que cortaron las vías.
El cierre de la estación, cuando miles de personas intentaban regresar a sus hogares, desembocó en agresiones a la Policía con piedras, botellas y todo tipo de objetos contundentes, incendios en los accesos a la terminal y las entradas al metro y saqueos en los comercios de la estación y los alrededores.
Aníbal Fernández reveló que el Gobierno sabía "que había intenciones de provocar algo en Constitución" y "los desmanes ocurrieron caprichosamente cuando se detuvo la discusión (por el conflicto sindical) en el Ministerio de Trabajo, incentivado por partidos trotskistas".
"Intentaron ensuciar el fin de la década, pero no lo han conseguido. Ojalá que las cosas entren en su carril y podamos poner en caja a estos irresponsables dirigentes de baja estofa que creen que perjudicando al Gobierno pueden tener alguna posibilidad electoral", indicó el alto funcionario con miras a los comicios generales de 2011.
El ministro argentino del Interior, Florencio Randazzo, advirtió este viernes que los sucesos se explican por un "proceso de generar inestabilidad y zozobra en la sociedad por sectores que intentan imponer un discurso del orden mediante la actuación de las fuerzas con violencia".
En los últimos días líderes opositores como el alcalde de Buenos Aires, el conservador Mauricio Macri, y el ex mandatario argentino y candidato presidencial Eduardo Duhalde, han reclamado al Gobierno de Cristina Fernández que envíe a la Policía a reprimir protestas sociales, sindicales y desalojos de predios ocupados.
Los incidentes en el ferrocarril se produjeron en medio del conflicto por la ocupación de espacios públicos y privados de Buenos Aires y su cinturón urbano, que derivó en enfrentamientos entre vecinos y ocupantes, como los ocurridos días atrás en el club porteño Albariño, donde decenas de personas permanecen apostadas en reclamo de una vivienda.
La presidenta Fernández afirmó recientemente que la ocupación del club también fue "apadrinada".
Por su parte, la Iglesia manifestó a través de sus homilías de Navidad "la inquietud episcopal sobre los desencuentros de los argentinos, la falta de diálogo, la violencia, la pobreza estructural y la fragmentación social", indicó la Agencia Informativa Católica Argentina.