El Gobierno argentino advirtió hoy de que recurrirá a la justicia y la policía para impedir que un conflicto entre sindicalistas paralice a las seis líneas del metro de Buenos Aires, que usan a diario un millón de pasajeros.
El secretario argentino de Transporte, Ricardo Jaime, hizo la advertencia poco después de que delegados de los trabajadores del metro ratificaran la huelga de mañana, en rechazo a unas elecciones internas organizadas por la dirección del sindicato.
Jaime subrayó que este conflicto debe dirimirse en el ministerio de Trabajo "en vez de tomar como rehenes a los usuarios" del metro, por lo que el Gobierno "va a recurrir a la vía judicial y a las fuerzas de seguridad para que se garantice el servicio".
"No se pueden tomar medidas como tirarse en las vías e impedir que aquellos que quieren trabajar lo puedan hacer", enfatizó luego de asegurar que las autoridades respetan el derecho a huelga.
"Vamos a tomar todas las medidas que sean conducentes para que el servicio no se paralice", insistió el funcionario.
Néstor Segovia, uno de los delegados que convocaron a la huelga, admitió que "es una vergüenza" llevar a cabo la protesta por un conflicto interno, pero remarcó que es "la única salida" que queda para frenar unas elecciones internas que han sido convocadas a pesar de impugnaciones por "varias irregularidades".
Desde hace años, los trabajadores del metro de Buenos Aires pugnan por separarse de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que además agrupa a los conductores de autobuses.
En junio pasado, la UTA no apoyó una huelga de trabajadores del metro en repudio a medidas laborales de Metrovías, la empresa adjudicataria, lo que afectó al millón de pasajeros que lo usan a diario y congestionó el servicio de autobuses suburbanos.