El Gobierno cubano entregó más de un millón de hectáreas de tierras ociosas en usufructo a nuevos productores en el primer semestre del año, como parte de su política para impulsar la producción de alimentos y disminuir importaciones, informó hoy un medio oficial.
Según la estatal Agencia de Información Nacional (AIN), el director del Centro Nacional de Control de la Tierra, Pedro Olivera, afirmó que hasta junio fueron entregadas 1.007.000 hectáreas de tierras ociosas, lo que representa el 57 por ciento del "fondo inicial de tierra existente" en el país.
Olivera precisó que se han recibido 133.000 solicitudes de personas naturales y jurídicas, de las cuales el 59,6 por ciento prevé dedicarse a la producción pecuaria, el 26,8 a cultivos varios, el 7,7 al arroz, y un 3,4 para café y cacao.
En 2009 el Gobierno entregó cientos de miles de hectáreas de tierra en usufructo a campesinos y cooperativas, pero en mayo pasado el presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, Orlando Lugo Fonte, reconoció que aún quedaba por entregar el 50 por ciento de las tierras ociosas en Cuba.
Según la AIN, el proceso de entrega de tierras y la definición de sus producciones ha atravesado problemas como la "capacitación y preparación" del personal, la "morosidad" en la confección de los expedientes, y el "control sistemático" de las tierras ya entregadas que aún no están en explotación.
Se estima que sólo el 46 por ciento de las tierras ya entregadas está produciendo, debido a dificultades con el suministro de recursos, la grave sequía que afecta al país y la "infección" de los terrenos con plantas de marabú.
En 2008 el Gobierno cubano aprobó una ley para la entrega de las tierras estatales ociosas para su explotación en usufructo, tras anunciar que la mitad de las áreas cultivables del país se encontraban sin producir.
El presidente Raúl Castro ha insistido en varias ocasiones en que la producción de alimentos es un asunto de "seguridad nacional" y ha reiterado su empeño en activar la producción agrícola de la isla.
Cuba ha estado importando más del 80 por ciento de los víveres que consumen sus 11,2 millones de habitantes, y en abril pasado el vicepresidente primero, José Ramón Machado, afirmó que el país sigue gastando más de 1.500 millones de dólares anuales en la compra de alimentos.