El Gobierno de Brasil espera para febrero la licencia de polémica represa amazónica


El ministro de Minas y Energía de Brasil, Edison Lobao, previó hoy que en febrero próximo se aprobarán los permisos para iniciar las polémicas obras de la represa de Belo Monte, un gigante de concreto que será erguido en plena Amazonía.


"Un atraso mayor nos haría perder demasiado tiempo" para iniciar las obras de la que será la tercera mayor represa hidroeléctrica del mundo, por detrás de la china de Tres Gargantas y la de Itaipú, que comparten Brasil y Paraguay, dijo Lobao en rueda de prensa.


Según grupos ecologistas opuestos al proyecto, la construcción de la represa de Belo Monte ocasionará un fuerte daño ambiental y obligará a desplazar a unas 50.000 personas, entre campesinos e indios que habitan en la zona del río Xingú, en el estado amazónico de Pará.

 

Lobao sostuvo que el Ministerio del Medio Ambiente asegura que no habrá problemas con las autorizaciones y volvió a negar el alegado impacto ecológico del proyecto, que definió como uno de los "más importantes" para el sector eléctrico nacional.


También explicó que el Gobierno de Dilma Rousseff, quien asumió el poder en Brasil el pasado 1 de enero, seguirá adelante en el diseño de una nueva política minera, que está en preparación desde la gestión del ahora ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.


Las reformas que se proponen limitarían el tiempo de concesión de las minas a las empresas privadas y también establecerían un nuevo sistema de distribución de ganancias, pero Lobao aclaró que sobre esos asuntos aún no se ha llegado a ninguna definición.

 

Reiteró además que el Gobierno se propone continuar con el plan para la construcción de cuatro nuevas plantas generadoras de energía nuclear, que serán emplazadas en el noreste del país y se unirán a las dos que ya operan en el litoral de Río de Janeiro.


Asimismo, Lobao ratificó que la estatal Petrobras avanzará en solitario en la construcción de la refinería Abreu y Lima, en el estado de Pernambuco, pese a que el proyecto comenzó planteado como una sociedad con la venezolana PDVSA.


La refinería deberá iniciar operaciones en 2012, con capacidad para procesar diariamente 230.000 barriles de crudo que, en inicio, provendría tanto de Brasil como de Venezuela.

 

Sin embargo, existen diversos desacuerdos pendientes entre las empresas y la participación de PDVSA en el proyecto todavía no ha sido confirmada.


Según la estatal brasileña, para entrar en el proyecto, PDVSA ahora tendría que desembolsar 7.600 millones de reales (unos 4.470 millones de dólares) como contrapartida a préstamos ya asumidos por Petrobras y a gastos referentes a las obras.


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101 años de Panamá América

 
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