El Gobierno de Paraguay reconoció hoy los errores cometidos el pasado sábado durante una incursión que enfrentó a militares y policías en el marco de las tareas del estado de excepción y anunciaron cambios en los mandos de seguridad.
El ministro de Información y Comunicación de la Presidencia, Augusto Dos Santos, indicó que esa postura fue asumida durante una reunión que mantienen el gobernante, Fernando Lugo, y los ministros de Defensa, Luis Bareiro; de Interior, Rafael Filizzola, y los comandantes del Ejército, general Ramón Pineda, y de la Policía, José Giménez.
Dos Santos expresó en una rueda de prensa que esa reunión proseguirá en el transcurso de este lunes y que de la misma podrían surgir esta noche los nombres de las nuevas autoridades que comandarán las tareas en el marco del estado de excepción decretado en cinco departamentos del centro y norte del país.
Comentó además que los policías y los militares seguirán con esas tareas con las que se busca capturar a los integrantes del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que, según la Fiscalía, fue adiestrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para perpetrar ilícitos.
La reunión de este lunes se realiza luego de que tropas del Ejército paraguayo desplazadas en la región donde rige el estado de excepción ocuparon la noche del sábado una comisaría policial durante una operación en busca de miembros del EPP.
El confuso incidente se produjo en el poblado de Huguá Ñandú, en el departamento de Concepción, una de las cinco provincias donde desde hace 16 días rige la medida de excepción declarada por 30 días para atrapar a los cabecillas del grupo armado en cuestión.
La comisaría 27 de esa localidad, situada unos 600 kilómetros al norte de Asunción, fue copada, en medido de un tiroteo, por tropas militares, que también irrumpieron en una fiesta familiar, en la que se creía que estaría Magna Meza, una cabecilla del EPP, informaron medios locales.
Dos Santos expresó que en esos procedimientos se han cometido errores y abusos graves que serán investigados a profundidad para enmendarlos y evitar nuevos hechos similares.
El fiscal de Concepción, Celso Morales, explicó a los periodistas que fue convocado para acompañar la operación militar, que estuvo a cargo del coronel Ramón Benítez y ejecutado por 300 hombres, en una fiesta realizada a tres casas de la comisaría, resguardada por 25 agentes.
Por su parte, el Comando Conjunto de las fuerzas militares admitió el hecho a través de un comunicado y argumentó que el incidente se produjo en respuesta a disparos efectuados desde la comisaría contra los uniformados que realizaban la operación.
Huguá Ñandú está situada en una apartada región de Concepción y la misma sede policial fue atacada en 2006 por el EPP, una escisión del extraparlamentario Partido Patria Libre (PPL) y que opera en los bosques de Concepción y San Pedro (centro).
En estas regiones, el grupo armado ha secuestrado en los últimos dos años a dos conocidos ganaderos por quienes obtuvo un rescate de alrededor de 800.000 dólares, según las autoridades.
La muerte de un agente y tres peones que se internaron en un área boscosa de una hacienda de Arroyito, en Concepción, el 21 de abril pasado, obligó a las autoridades paraguayas a declarar la medida de excepción.