El presidente del Consejo de Ministros de Perú, Yehude Simon, hizo hoy un llamado a la unidad de todas las fuerzas políticas para combatir el "narcoterrorismo" a raíz del ataque que dejó cuatro policías muertos y cinco heridos en la localidad selvática de Tingo María.
En un discurso ante el Congreso, Simon declaró sobre el hecho ocurrido ayer que "no puede producir un divisionismo en el Congreso ni en el país, porque el "narcoterrorismo" se sentirá fortalecido".
"Se necesita la unión de todos", apuntó el primer ministro, antes de pasar a debatir el presupuesto nacional del 2009.
Los agentes emboscados integraban un convoy del Frente Policial Huallaga, que fue atacado a la altura del kilómetro 23 de la carretera Federico Basadre, confirmó el ministro peruano de Defensa, Ántero Flores Aráoz.
El ataque terrorista se produjo a las 16.50 horas de ayer (21.50 GMT), cuando cuatro vehículos policiales se dirigían de Tingo María hacia la ciudad de Pucallpa, una zona donde se cultiva la hoja de coca y están presentes los carteles del narcotráfico.
Flores Aráoz dijo hoy que no deben sorprender las reacciones del "narcoterrorismo" porque "este gabinete no es de escritorio sino de acciones".
"Cuando no se hace nada para enfrentar el narcotráfico y la subversión no hay heridos ni bajas", pero "cuando hay acciones militares, hay reacciones", subrayó el titular de Defensa.
El Congreso ofreció un minuto de silencio hoy antes de iniciar el pleno para debatir el presupuesto del próximo año y pidió al gabinete encabezado por Simon que explique las circunstancias de la emboscada.
Un testigo del ataque relató a la emisora Radioprogramas del Perú (RPP) que la patrulla policial estaba conformada por miembros de la Dirección Nacional de Operaciones Especiales (Dinoes), la Dirección Nacional Antidrogas (Dinandro) y la Policía de Carreteras.
Según el relato, los policías fueron atacados por varios flancos por unos 40 subversivos provistos con granadas y metralletas.
Los fallecidos y heridos fueron trasladados hoy a Lima y recibidos en medio del dolor de los familiares y los honores rendidos por sus compañeros de armas.
El pasado 19 de noviembre dos soldados del Ejército peruano resultaron heridos en un ataque a un helicóptero en el límite entre los departamentos sureños de Cuzco y Ayacucho.
Ese ataque se produjo dos días después de que una emboscada de terroristas causara la muerte de tres policías en la zona de Luricocha, en la localidad sur andina de Huanta.
En octubre pasado, los remanentes de Sendero Luminoso, que actúan en alianza con el narcotráfico, protagonizaron uno de los peores atentados de los últimos años al matar a 15 personas, 13 de ellas militares, en otra emboscada en la remota región cocalera de la Huancavelica.
Cinco días después de ese atentado, otros dos militares fueron asesinados y cuatro quedaron heridos en un nuevo ataque de los remanentes de Sendero.
Desde agosto pasado, las fuerzas armadas desarrollan una agresiva campaña en las zonas boscosas del Vizcatán, que fue controlada durante más de dos décadas por los senderistas.
El analista en temas de narcotráfico Ricardo Soberón considera que estos ataques demuestran el "fracaso absoluto" del plan ejecutado por el Ejército y la Policía, y que "el Estado peruano sigue perdiendo posiciones".