El Gobierno chileno se comprometió a reunir a los cuatro presos mapuches que hoy cumplen 86 días en huelga de hambre, tras haber sido separados este miércoles, cuando fueron enviados a distintas ciudades del sur de Chile, informaron hoy fuentes humanitarias y familiares.
Lorena Fries, directora del Instituto Nacional de Derechos Humanos, declaró este jueves a radio Cooperativa que hay un "compromiso explícito" de La Moneda de volver a reunir a los cuatro comuneros en un mismo recinto, que sería el Hospital de Victoria, a 600 kilómetros al sur de Santiago, en la región de La Araucanía.
Las autoridades penitenciarias de la región adujeron el miércoles "razones médicas" para separar a los cuatro presos, que iniciaron el ayuno el pasado 16 de marzo, en demanda de un "juicio justo", tras ser condenados a penas de entre 20 y 25 años de prisión por el ataque a un fiscal y el asalto a un agricultor.
Los comuneros, que han perdido entre 20 y 25 kilos de peso desde el inicio de la protesta, sostienen que en el proceso se utilizaron en su contra elementos de la ley antiterrorista, como testigos sin rostro, lo que limitó sus posibilidades de defensa.
La Corte Suprema rechazó la semana pasada un recurso de anulación del juicio, aunque rebajó las penas correspondientes al ataque contra el fiscal, de tal modo que Llaitul debería pasar 14 años en la cárcel en lugar de 25 y los otros comuneros un total de ocho años en vez de 20.
Los comuneros decidieron proseguir la huelga de hambre tras no lograr la anulación del juicio, mientras el pasado lunes cuatro de sus familiares se unieron a la protesta.
El miércoles, José Huenuche fue trasladado al Hospital de Los Angeles y Ramón Llanquileo a Concepción, en la región del Biobío, mientras Jonathan Huillical a la localidad de Nueva Imperial y Héctor Llaitul se quedó en el Hospital de Victoria.
Lorena Fries dijo que este mismo jueves viajará a Victoria para reunirse con los familiares de los presos y verificar si se cumple el compromiso gubernamental de reunirlos nuevamente en el hospital de esa localidad.
La versión de Fries fue corroborada por familiares de los presos, que señalaron que el Gobierno había garantizado a autoridades de la Iglesia Católica que los comuneros serían reunidos de nuevo.
Pamela Pezoa, esposa de Héctor Llaitul, dijo a radio Bio-Bío que los arzobispos de Santiago, Ricardo Ezzati y Fernando Chomalí, de Concepción, se reunieron con los ministros de Justicia, Felipe Bulnes y de la Presidencia, Cristian Larroulet, por la situación de los comuneros.
Agregó que en la reunión estos últimos se comprometieron a que los comuneros estén la noche de este jueves en el Hospital de Victoria.
Los familiares de los presos dijeron a los periodistas que temían que la separación de los cuatro tuviese por objetivo alimentarlos por la fuerza o quebrar la huelga de hambre, durante la cual los comuneros sólo han ingerido algunos líquidos.
La organización Amnistía Internacional (AI) dijo hoy en una declaración difundida por su sección chilena que ha emitido una "acción urgente a nivel mundial" ante la posibilidad de que los presos sean alimentados por la fuerza.
AI "se opone a la alimentación forzosa de toda persona en posesión de sus facultades que esté en huelga de hambre si esa alimentación se administra sin supervisión médica o antes de que exista un motivo médico plausible para administrarla", dijo la entidad en una declaración.
Según la organización, "en algunas circunstancias la alimentación forzosa puede constituir trato cruel o degradante" y en ese marzo solicitó a las autoridades competentes que se asegure el acceso de los comuneros a la atención médica.