El Gobierno uruguayo, el oficialista Frente Amplio y todos los partidos de la oposición firmaron hoy un acuerdo para desarrollar una política de Estado para mejorar la educación, que no cuenta con el visto bueno de los sindicatos del sector.
Antes de la firma, los líderes políticos se reunieron con el presidente José Mujica, impulsor de la medida, en la sede del Ejecutivo, y escenificaron la unidad en esta reforma, en la que paradójicamente las mayores dudas han surgido del partido del Gobierno.
Entre las medidas más polémicas incluidas en el acuerdo está la de aumentar el voto de los representantes del Estado en los organismos colegiados que dirigen la educación uruguaya, lo que implica retirar en la práctica el poder de bloqueo que los sindicatos pueden aplicar dado el actual reparto de votos.
Además, la clase política se comprometió a implantar un Instituto Nacional de Evaluación Educativa que sirva para conocer el nivel de las instituciones educativas, además de a fortalecer la dirección independiente de cada centro educativo y fortalecer su autonomía.
Otra de las medidas será la creación de una universidad tecnológica que refuerce las enseñanzas técnicas orientadas al mundo del trabajo.
Todos los representantes políticos se mostraron contentos con este acuerdo, y algunos, como el senador del opositor Partido Nacional Jorge Larrañaga, lo consideraron "un hecho político verdaderamente trascendental" en la vida del país.
"Este acuerdo nacional educativo marca un diferencial del sistema político. Desde los partidos nos atrevemos a dar un paso para lograr una revolución cultural que involucre un fuerte ataque a la mediocridad", dijo.
Por su parte, Pablo Mieres, líder del Partido Independiente, señaló que el acuerdo tiene como último fin "revertir el proceso de crisis que vive la educación pública del país".
"No es la reforma educativa, pero es un conjunto de medidas en la dirección correcta", añadió.
Tras la firma del acuerdo, el presidente Mujica convocó a los representantes de los gremios educativos y de los organismos rectores del sector para explicarles en persona el acuerdo y tratar de recabar su apoyo a la iniciativa.
Antes de la reunión con la oposición, Mujica señaló en su habitual alocución radiofónica en la emisora M24, que el país está obligado a introducir "cambios fenomenales" en su matriz educativa dados los enormes cambios tecnológicos que se están viviendo.
"Hay que variar y ponerse a tono. De aquí lo importante de la calificación, la preparación y la actitud constante. Podemos asistir a cursos que nos preparan para esto, pero no nos prepararán para lo que aparecerá mañana, por lo que tenemos que aprender a reaprender, si no queremos quedarnos atrás", afirmó.
En ese sentido, Mujica pidió a todos los agentes sociales implicados en la educación a mantener el "íntimo y mutuo respeto que debemos tener entre todos" y "entender que en términos globales la educación es tarea de todos".
Los problemas de la educación en Uruguay, en donde los índices de abandono y fracaso escolar son cada vez mayores mientras los empresarios se lamentan de la escasa preparación de los jóvenes, han sido junto a la delincuencia los temas que más han marcado la agenda política del país en los últimos meses.
Mientras desde la oposición se denuncia el inmovilismo de los trabajadores educativos y su renuncia a modificar ciertas prácticas, desde los sindicatos se exige un mayor presupuesto para poder abordar los desafíos que esta tiene para el futuro.
Los representantes sindicales decidieron en un primer momento no apoyar la iniciativa al considerar que no fueron consultados a la hora de desarrollar sus puntos.
Además, opinan que los votos que haya en los consejos rectores de la educación no es un problema ni explica la situación del sistema, cuyos malos resultados se deben a la falta de presupuesto.