El hijo de la millonaria Astor es condenado a pagar una pena de entre uno y tres años de prisión


Anthony Marshall, el hijo de la fallecida millonaria Brooke Astor, que fue hallado culpable de aprovecharse de la senilidad de su madre en sus últimos años de vida para engañarla y estafarla, fue sentenciado hoy a una pena de entre uno y tres años de prisión por un juez de Nueva York.


Marshall, de 85 años y con un delicado estado de salud, deberá ingresar en prisión el próximo 19 de enero, según le comunicó este lunes el juez Kirke Bartley, quien le impuso la condena por, entre otros delitos, incrementar sin autorización el sueldo que cobraba por gestionar las finanzas de su madre.


Brooke Astor, una de las damas más conocidas de la alta sociedad neoyorquina que dedicó buena parte de su fortuna a lo largo de su vida a obras de caridad, falleció el 13 de agosto de 2007 a los 105 años de edad tras pasar sus últimos años de vida aquejada del mal de Alzheimer.


La sentencia de tres años se debe al delito más grave del que se le acusa, el de robo de las propiedades de su madre por subirse el sueldo sin autorización, pero el magistrado también le impuso un año de prisión por cada uno de los otros trece delitos de los que se le halló culpable, como el de alterar el testamento de Astor.


Marshall podrá, sin embargo, cumplir esas penas al mismo tiempo, por lo que sólo deberá estar en prisión un máximo de tres años, lejos de los 25 años de cárcel que ese tipo de delitos pueden conllevar como máximo.


El hijo de Astor, cuyos abogados ya han anunciado que apelarán la decisión del juez, conoció la sentencia en el tribunal neoyorquino acompañado por su esposa Charlene, quien rompió a llorar al oír la duración de la pena.

 

La sentencia llega dos meses después de que un jurado declarara culpable a Marshall de robar a su madre unos 198 millones de dólares y alterar su testamento cuando ésta ya no podía hacerlo conscientemente.


Desde entonces numerosos amigos del hijo de Astor pidieron en varias cartas al juez que no lo enviara a la cárcel, algo que, según han explicado en repetidas ocasiones sus abogados, "aceleraría el deterioro de sus enfermedades cardíacas y neurológicas, y tendría como resultado su muerte prematura".


Entre esas amistades se encontraron rostros tan famosos en Estados Unidos como la actriz Whoopi Goldberg o el comunicador Al Roker, quienes, mediante la defensa de Marshall, hicieron llegar al juez misivas en las que ofrecían una cara amable del heredero de Astor.

 

Los problemas de salud de Marshall hicieron que el proceso judicial en su contra se aplazara en numerosas ocasiones, lo que hizo que la defensa y la Fiscalía expusieran sus razones y llamaran a distintos testigos durante cinco meses.


Por el juicio de los Astor, que ha centrado la atención mediática desde su inicio, han pasado como testigos numerosos rostros conocidos, como el del ex secretario de Estado de Estados Unidos Henry Kissinger y su esposa, Nancy, además del editor de la revista Vanity Fair, Graydon Carter, y Annette de la Renta, esposa del diseñador Óscar de la Renta.


También acudieron otras personalidades, como el ex director del museo Metropolitano de Arte de Nueva York Philippe de Montebello y la defensora del Pueblo de la ciudad, Betsy Gotbaum.

 

El culebrón de los Astor, como se le conoce en Estados Unidos, empezó semanas antes de la muerte de la anciana, cuando su nieto, Philip Marshall, denunció a su propio padre, a quien acusó de cuidar mal de su madre y de gestionar fraudulentamente su fortuna.


Poco después, la Fiscalía de Nueva York presentó cargos contra Anthony Marshall y su abogado, Francis Morrissey, al considerar que estafaron millones de dólares a la anciana para enriquecerse en detrimento de los beneficiarios reales de la fortuna, que iban a ser varias instituciones caritativas y culturales.


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101 años de Panamá América

 
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