Los intereses que penalizan la deuda soberana de Portugal continuaron en línea ascendente y en el caso de los bonos a cinco años superaron hoy por primera vez la barrera del 9 por ciento.
Fuentes del mercado atribuyeron este incremento a los últimos recortes de las agencias de calificación de riesgo, a la crisis política abierta tras la dimisión del primer ministro, José Sócrates, y al empeoramiento de las previsiones económicas para 2011.
La rentabilidad exigida por los inversores en el mercado secundario para recomprar obligaciones portuguesas sigue desbocada, según los principales medios económicos portugueses, y limita las opciones del país de lograr superar la crisis de forma autónoma y sin recurrir a la ayuda externa.