Peter Kent, el principal interlocutor de Canadá con los países latinoamericanos, hasta hoy secretario de Estado para América, fue nombrado ministro de Medio Ambiente tras la reorganización gubernamental anunciada este martes, y sustituido por la diputada Diane Ablonczy.
Kent ha sido en los últimos años el representante gubernamental canadiense que más ha viajado a Latinoamérica y que ha llevado gran parte del peso diplomático del Gobierno del primer ministro canadiense, Stephen Harper, en la región.
A partir de ahora se hará cargo de uno de los ministerios más difíciles del Gobierno canadiense desde que el conservador Harper llegó al poder a principios de 2006.
Desde entonces, el Gobierno canadiense se ha negado a implementar el Protocolo de Kioto, a pesar de que fue uno de los países que ratificó el acuerdo, y su política medioambiental ha sido duramente criticada tanto en Canadá como internacionalmente por defender los intereses del sector petrolífero.
Harper también nombró hoy a la diputada Diane Ablonczy en el puesto que hasta hoy ocupaba Kent.
Ablonczy, de 61 años de edad y diputada por Calgary, la cuna del Partido Conservador de Harper y el centro de la poderosa industria petrolífera canadiense, ha ocupado varios cargos en el Gobierno desde el año 2006 aunque nunca en temas de relaciones internacionales.
Su último puesto fue el de secretaria de Estado para personas de la tercera edad. Anteriormente ocupó el cargo de secretaria de Estado para pequeñas empresas y turismo donde se vio envuelta en una polémica por otorgar una subvención de 400.000 dólares al desfile gay de Toronto.
Tras conceder la subvención, el Gobierno canadiense le retiró la responsabilidad de manejar el programa de estímulo turístico aunque oficialmente se negó cualquier conexión entre el cambio y la decisión de la ayuda al desfile de Toronto.
Antes de que el Partido Conservador llegase al poder en el año 2006, Ablonczy también se vio envuelta en una polémica cuando en 2002 calificó en el Parlamento al ciudadano sirio-canadiense Maher Arar como un terrorista de Al Qaeda.
Arar había sido detenido por las autoridades estadounidenses en Nueva York cuando su avión procedente de Túnez hizo escala en el aeropuerto John F. Kennedy. Tras ser retenido e incomunicado durante dos semanas por las autoridades estadounidenses, Washington le deportó a Siria a pesar de ser un ciudadano y residente canadiense.
En Siria, Arar fue detenido y torturado durante casi un año a pesar de que, según determinó una comisión investigadora y posteriormente reconoció el Gobierno canadiense, Arar no tenía ningún vínculo con Al Qaeda u otro grupo terrorista.