El IPC chino sigue en rápida desaceleración y sube sólo un 4,2 por ciento en noviembre


El Índice de Precios al Consumo (IPC) de China, principal indicador de la inflación, aumentó un 4,2 % en noviembre respecto al mismo mes de 2010, mostrando una fuerte ralentización (1,3 puntos menos que en octubre) que Pekín ha estado buscando a lo largo de todo el año con políticas macroeconómicas.


Las cifras, publicadas hoy por el Buró Nacional de Estadísticas, suponen el mínimo nivel de subida de precios en China en los últimos 13 meses, y el cuarto mes consecutivo en que el IPC muestra desaceleración.


Ello indica, según Pekín, que sus esfuerzos por contener los precios, algo que el primer ministro chino Wen Jiabao marcó a principios de año como el principal objetivo macroeconómico para 2011, van por buen camino.


No obstante, en el acumulado de enero a noviembre los precios subieron un 5,5 por ciento respecto al mismo periodo del pasado año, lejos todavía de los planes del Gobierno comunista de situar este indicador en el 4 por ciento a final de año.


Los alimentos, principal impulsor de las fuertes subidas de precios en China en 2011, aumentaron un 8,8 por ciento en el undécimo mes del año frente a noviembre de 2010, aunque experimentaron una bajada del 0,8 por ciento sobre octubre de 2011.


Dentro de éstos, sigue destacando la fuerte subida interanual del precio de la carne de cerdo (26,5 por ciento), que ha sido uno de los principales causantes de inflación este año y ha llevado al Gobierno a medidas como subsidiar la cría de ganado porcino o vender parte de las reservas estatales de este animal.

 

Otro componente del IPC que ha causado quebraderos de cabeza a Pekín a lo largo del año, la vivienda, subió interanualmente un moderado 3 por ciento, lo que no oculta que muchas grandes ciudades chinas, entre ellas la capital pequinesa, sufren una "burbuja inmobiliaria" que podría continuar en 2012, tras la decisión estatal de aumentar la capacidad crediticia de los bancos.


Los alquileres aumentaron a mayor ritmo (3,7 por ciento), mientras que del resto de componentes del IPC sólo se registran bajas en los vegetales (una caída interanual del 11 por ciento) y los aparatos de telecomunicaciones (un 13,5 por ciento menos).


Pekín siempre teme que fuertes subidas de los productos básicos en el país causen inestabilidad social, como ocurrió en 1989, cuando las protestas pro democracia de Tiananmen estuvieron precedidas de una fuerte espiral inflacionaria (que llegó al 7 por ciento en 1987 y al 18 por ciento en 1988).

 

En julio de 2011 el IPC subió un 6,5 por ciento, el mayor porcentaje en 37 meses, y desde entonces ha caído progresivamente, pues bajó al 6,2 por cien en agosto, al 6,1 en septiembre y al 5,5 en octubre, antes del 4,2 anunciado hoy para el undécimo mes.


Esta fuerte inflación para los estándares chinos -en años anteriores se situaba entre un 3 y un 4 por ciento- ha sido un efecto secundario de las medidas macroeconómicas tomadas por Pekín en el último bienio para capear la crisis financiera internacional, fomentando la inversión pública y privada.


El buró de estadísticas también facilitó hoy el Índice de Precios de Producción, indicador de la inflación en el sector mayorista, y que en noviembre fue del 2,7 por ciento, también una marcada reducción con respecto a la cifra de octubre (5 por ciento).

 


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101 años de Panamá América

 
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