El irresistible ascenso de la participación femenina en el olímpico


La participación de las mujeres en los Juegos Olímpicos, impedida en sus orígenes por la declarada oposición del barón Pierre de Coubertin, ha sufrido en el último cuarto de siglo un tremendo aumento, que refleja la evolución de la condición femenina en la sociedad.
En los Juegos de París (1900), los primeros que entreabrieron sus puertas a la mujer, sólo hubo 19 participantes, todas ellas en golf y tenis. La generación de sus bisnietas tuvo en Atlanta hace cuatro años 3.684 representantes, es decir, el 34% del total de deportistas.
Ese porcentaje era apenas de 15% en 1972 y se elevaba ya a 29% en Barcelona-92.
Esta progresión no se ha llevado a cabo de manera automática, sino a base de lucha. Una de las batalladoras feministas más destacadas ha sido la francesa Alice Milliat, que organizó los Juegos Mundiales disidentes, reservados a mujeres, en 1922, 1926 y 1930.
La apertura se observó paulatinamente en algunos símbolos, como el de conceder el última relevo de la antorcha olímpica a su llegada a México (1968) a la joven Enriqueta Basilio. Y el ingreso en el Comité Olímpico Internacional de la finlandesa Pirjo Haggman y de la venezolana Flor Isava Fonseca a comienzos de la presidencia de Juan Antonio Samaranch, en 1981.
El programa de los Juegos ha seguido la misma progresión. En 1976, figuraban en 49 pruebas femeninas (de un total de 198), en 11 deportes (de 21).En Sydney, sólo hay 3 deportes, de un total de 28, que no contarán con pruebas femeninas: la lucha, el boxeo y el béisbol.
Por el contrario habrá disciplinas exclusivamente femeninas como el softbol, la gimnasia rítmica y la natación sincronizada y existen dos deportes total o parcialmente mixtos (hípica y vela).Del total de 300 competiciones, 120 serán femeninas y 12 mixtas.
En 1996 surgió una nueva reivindicación presentada por el comité internacional Atlanta Plus, al constatar cuatro años antes, en Barcelona, la ausencia total de mujeres en un 20% de las selecciones olímpicas.
Basándose en la carta olímpica, que prohibe toda forma de discriminación, este comité presionó al COI para que prohibiera la participación en los Juegos de Atlanta a cualquier delegación compuesta únicamente por deportistas masculinos.
El COI no accedió a esta petición, pero en los Juegos de Atlanta ya no había más que un 13% de países sin deportistas femeninas. En el extremo opuesto, dos países tenían selecciones compuestas exclusivamente de mujeres.
El COI, que cuenta con 12 mujeres entre sus 113 miembros, ha multiplicado las iniciativas para favorecer la integración de la mujer en el deporte.
En 1995 creó en su seno un grupo de trabajo denominado "Mujer y Deporte" y decidió luego que cualquier nuevo deporte inscrito en el programa olímpico debe incluir pruebas femeninas.
Pero la medida más trascendente en ese sentido data de 1996, cuando el COI decidió que a finales del 2000 el 10% de los altos cargos del deporte debían estar en manos de mujeres y que ese porcentaje debía elevarse al 20% a fines del 2005.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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