El juicio del caso Mills, en el que está imputado Silvio Berlusconi por supuesta corrupción en acto judicial, se reanuda hoy ante el Tribunal de Milán con la presencia anunciada del primer ministro italiano.
Está previsto que a las 09.00 hora local (07.00 GMT) dé comienzo ante los jueces de la décima sección penal del Tribunal de Milán una nueva vista del juicio, en el que, hasta el momento, nunca se había personado Berlusconi.
Uno de los abogados del mandatario, Piero Longo, anunció el pasado viernes que, como viene siendo ya casi rutina, este lunes el primer ministro volvería al Palacio de Justicia de Milán, lo que, de confirmarse, sería su cuarta visita a los tribunales desde finales de marzo.
Berlusconi ya se presentó ante los jueces los pasados 28 de marzo y 2 de mayo por el proceso Mediatrade, que se encuentra en fase de audiencia preliminar y en el que está acusado de apropiación indebida y fraude fiscal, y el 11 de abril por el caso Mediaset, en el que está imputado por fraude fiscal.
Pero no acudió a la vista de reanudación del proceso Mills del pasado 21 de marzo, ni tampoco a la segunda audiencia del juicio, diez días después, debido a compromisos institucionales.
La nueva vista del juicio Mills llega después de que el primer ministro haya arremetido este fin de semana de nuevo contra los fiscales milaneses, de quienes ayer dijo que llevaban a cabo una auténtica "guerra civil" contra él, y el sábado que eran un "cáncer para la democracia que había que extirpar".
"La izquierda dice 'Berlusconi déjate procesar', pero yo soy el hombre más procesado del mundo, es más, del universo", dijo este domingo Berlusconi durante un acto en Olbia (Cerdeña) de su partido, el Pueblo de la Libertad (PDL).
"Y también mañana (por hoy), por diversión, iré al Tribunal de Milán para una cosa surrealista, para un episodio del que no sé nada, con una persona que nunca he conocido, un tan Mills, un hecho que se remontaría a 16 años atrás", añadió.
El llamado caso Mills juzga el supuesto pago de 600.000 dólares por Berlusconi a su exabogado, el británico David Mills, a cambio de que éste falseara a su favor su testimonio en dos juicios de finales de los años noventa permitiendo que el mandatario quedara absuelto.
En todo este tiempo, Berlusconi ha asegurado que no recuerda haber conocido a Mills porque era uno de los muchos abogados que el grupo Fininvest (de su propiedad) tenía en el extranjero, y que los 600.000 dólares corresponden al pago en dinero negro al letrado por parte de un armador italiano para eludir al fisco británico.
Pero lo cierto es que, en la otra rama del caso, Mills fue condenado en primera y segunda instancia por corrupción en acto judicial en favor de Berlusconi por haber mentido en esos dos mismos juicios, aunque el Supremo italiano decretó el 25 de febrero de 2010 la prescripción del delito.