El vicepresidente salvadoreño, Salvador Sánchez, dijo hoy en Ecuador que el litigio entre Costa Rica y Nicaragua no afecta a la integración centroamericana, sino que su principal amenaza son las "repercusiones del golpe de Estado en Honduras" de junio de 2009.
En una rueda de prensa, Sánchez resaltó que la disputa entre Nicaragua y Costa Rica por un límite fronterizo en el río San Juan no es un problema grave para la integración centroamericana e indicó que "todo el mundo se ha pronunciado por la vía diplomática" para resolver esta situación.
Sánchez está de visita en Ecuador para participar en el primer encuentro de vicepresidentes por la democracia y la solidaridad América sin Barreras, que reúne a vicepresidentes y delegados de once países de América Latina y el Caribe.
"Centroamérica también tiene problemas de límites, que son problemas que generan un conflicto, pero yo creo que fortalecer el diálogo, fortalecer la búsqueda de una solución, también está en el marco del fortalecimiento democrático", manifestó Sánchez.
Los gobiernos de Costa Rica y Nicaragua están enfrentados desde el pasado 21 de octubre, cuando San José acusó a Managua de verter los sedimentos de un dragado que lleva a cabo en el río San Juan en su territorio, lo que niega el Gobierno nicaragüense.
Además, Costa Rica argumenta que Nicaragua está construyendo en territorio costarricense un canal para unir el río San Juan con la Laguna de Los Portillos, también nicaragüense.
Nicaragua, por su lado, sostiene que lleva a cabo el dragado en territorio de su soberanía, basado en el Tratado Jerez-Caña, los Laudos Cleveland y Alexander, y en el fallo de la Corte Internacional de Justicia de julio de 2009.
Según Sánchez, "el principal" obstáculo para la integración centroamericana "son las repercusiones del golpe de Estado de Honduras" del año pasado, donde aún "no se ha podido estabilizar el sistema".
El 28 de junio de 2009 militares hondureños entraron en la casa del entonces presidente, Manuel Zelaya, y lo pusieron en un avión rumbo a Costa Rica.
El entonces jefe del Congreso, Roberto Micheletti, asumió el poder del país hasta que se celebraron elecciones en noviembre de ese año, en las que salió vencedor el actual presidente, Porfio Lobo, quien asumió en enero pasado pero que no es reconocido como mandatario legítimo por varios países de Latinoamérica.
Sánchez aseguró que América Latina debe "trabajar la gobernabilidad" y "pronunciarse muy fuerte contra los golpes de Estado" y, en este sentido, recordó que Centroamérica "sufrió un Golpe de Estado", por lo que ahora "está dañada su gobernabilidad".
El vicepresidente resaltó que América Latina "ha iniciado un proceso de construcción de democracia, con la participación de la sociedad" y, por tanto, los golpes de Estado "no deben de repetirse nunca" en la región.
Asimismo, subrayó que el foro que se celebra estos días en Ecuador "puede reafirmar la voluntad de los vicepresidentes de garantizar que se respete la democracia".