El ministro de Justicia apuesta en la acción policial y social para acabar con la violencia en Río


El ministro de Justicia de Brasil, Tarso Genro, afirmó hoy que un refuerzo de la presencia policial en las barriadas más pobres de Río de Janeiro, junto con una acción social más acentuada, podrá poner coto a la violencia en Río de Janeiro.


Genro compareció hoy ante una comisión de la Cámara de Diputados para explicar las medidas adoptadas por el Gobierno para contener la acción de las bandas del narcotráfico carioca, que la semana pasada desataron una ola de violencia que dejó más de 40 muertos e incluyó el derribo a balazos de un helicóptero de la policía.


El ministro admitió que no existen fórmulas para poner fin a ese fenómeno "de un día para el otro", pero sostuvo que el Gobierno federal, junto con las autoridades de Río de Janeiro, ha reforzado el combate al crimen organizado y lo seguirá haciendo.


No obstante, acotó que la población debe tener claro que las autoridades están frente a "una batalla de medio y largo plazo".


Según Genro, es necesario que el Estado "recupere presencia" en muchas barriadas populares que actualmente "están controladas" por las bandas del narcotráfico y que lo haga a través de la presencia y la acción policial, pero también con medidas de orden social.


"El trabajo de la policía es fundamental, pero la permanencia de los agentes en esas zonas de riesgo y la dotación de servicios y de ciudadanía lo es también", afirmó Genro, quien defendió un proyecto social del Gobierno dirigido a los barrios más pobres de las grandes metrópolis.

 

Mediante los llamados Territorios de Paz el Gobierno promueve inversiones en infraestructura y acciones sociales en esos barrios, que junto con una reforzada presencial policial han "pacificado" varias de las favelas de Río de Janeiro, explicó.


Sin embargo, admitió que hasta ahora sólo cinco de las alrededor de mil favelas que hay en la capital fluminense han sido incluidas en los "Territorios de Paz" y señaló que debería haber "por lo menos 50", a fin de comenzar a torcerle el brazo al narcotráfico.


Genro insistió en que "si no se adoptan acciones globales, sólo se estarán tomando medidas paliativas", y reiteró que "eso no basta para resolver el problema", pues "cercar las favelas para impedir que entren drogas y armas es prácticamente imposible".

 

También alertó de que "si la violencia en Río de Janeiro no es combatida correctamente se extenderá por otras regiones, como ya ocurre en determinados lugares".


El ministro indicó que "en ciudades del noreste del país hay una situación tan dramática como la de Río de Janeiro o peor", pero dijo que "como no tienen la misma visibilidad política, los problemas pasan más desapercibidos".


Genro reiteró que la elección de Río de Janeiro como sede de los Juegos Olímpicos de 2016 y subsede del Mundial de fútbol del 2014 obliga al Gobierno a aprovechar ambos eventos deportivos para dejar "un legado de seguridad" a la ciudad.

 

También se manifestó en favor de un relajamiento de penas para personas que son detenidas con pequeñas cantidades de drogas, pues sostuvo que la prisión los pone en manos de las grandes bandas.


"No los identifico como pequeños narcotraficantes, sino como jóvenes que son víctimas de grupos criminales y que acaban formando parte de sus estructuras porque no tienen otra alternativa", declaró el ministro.


En su opinión, además de las tareas policiales de orden represivo y preventivo, es necesario que el Estado "le proporcione opciones a los jóvenes que desean salir de la vida del crimen".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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