El ministro español de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, consideró hoy que la posición común que la Unión Europea mantiene hacia Cuba es un marco que hace posible la negociación de un acuerdo de colaboración entre los Veintisiete y el régimen castrista.
García-Margallo compartió esta postura con su colega de la República Checa, Karel Schwarzenberg, en la reunión de trabajo que mantuvieron este jueves en Madrid, según informa la Oficina española de Información Diplomática (OID) en un comunicado.
Ambos ministros manifestaron que la posición común es un "marco que permite la negociación de un acuerdo de cooperación UE-Cuba", señala la nota.
La política que los Veintisiete mantienen con el país caribeño desde 1996, instaurada a iniciativa del entonces presidente del Gobierno español, José María Aznar, supedita el diálogo con el régimen castrista a que se den pasos en favor de la democracia y el respeto de los derechos humanos.
Al contrario que el anterior Gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), García-Margallo es partidario de no suavizar esta política mientras Cuba no camine en esa dirección.
Esta postura la comparten varios socios comunitarios, como la República Checa, Alemania y Suecia.
La autoridades de La Habana siempre han rechazado la posición común europea al considerarla una injerencia en su política interna.
En su reunión, García-Margallo y Schwarzenberg defendieron además que la UE puede contribuir de manera activa a consolidar los procesos democráticos iniciados en algunos países árabes, "mediante un esfuerzo combinado de ayuda financiera y de apoyo al desarrollo institucional de estos países".
Ambos ministros analizaron la situación económica en Europa y resaltaron la importancia de acompañar "las necesarias medidas de austeridad con otras que incentiven el crecimiento y el empleo", afirma el comunicado.
En el plano bilateral, constataron las "excelentes" relaciones y expresaron el deseo de profundizarlas, en especial, en el ámbito económico.
La República Checa representa una buena plataforma para el desarrollo de la actividad empresarial española en Europa central, del mismo modo que España puede facilitar la proyección de las compañías del país centroeuropeo en América Latina y el norte de África, apunta la nota.
García-Margallo recordó que las empresas españolas cuentan con amplia experiencia en sectores como las telecomunicaciones, las infraestructuras de transporte y las energías renovables.