El nuevo arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, quien hoy tomó posesión del cargo, se comprometió a dedicar su labor pastoral a los más pobres y necesitados.
Escobar Alas, antiguo obispo de San Vicente, asumió el cargo en sustitución de Fernando Sáenz Lacalle, quien renunció en noviembre de 2007 al cumplir 75 años de edad, tal y como lo establecen las disposiciones de la iglesia.
El traspaso fue realizado con una misa solemne en la Catedral Metropolitana de San Salvador donde acudieron los presidentes de los tres poderes del Estado, cientos de obispos y sacerdotes, así como invitados especiales.
"Quiero invitar a todos a tomar conciencia de la necesidad urgente de ayudar a nuestros hermanos más pobres de una manera efectiva y afectiva", expresó el prelado.
Escobar Alas hizo un llamamiento al actual Gobierno y al que resultará electo en las elecciones del 15 de marzo para "no permitir que se exploten las minas de metales preciosos" en respuesta a las intenciones de empresas extranjeras de realizar proyectos de este tipo en el norte del país y la potencial contaminación de los afluentes de agua con cianuro y otros metales pesados.
El arzobispo nació en la ciudad de Suchitoto, 44 kilómetros al norte de San Salvador, el 10 de marzo de 1959, por lo que con casi 50 años se convierte en uno de los más jóvenes prelados en la historia de El Salvador.
Además, realizó sus estudios en el Seminario San José de la Montaña, en San Salvador, y en el Seminario Mayor de Morelia, en México, y obtuvo la Licenciatura en Filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
Sáenz Lacalle, de origen español, fue nombrado arzobispo en abril de 1995, luego de la muerte de Arturo Rivera y Damas, religioso que continuó la labor de denuncia social iniciada por Óscar Arnulfo Romero y que también contribuyó con los diálogos de paz entre la guerrilla y el Gobierno.
Romero es el más insigne de los religiosos de la Iglesia católica salvadoreña por su denuncia desde el púlpito de las atrocidades que cometían los militares contra la población civil, en los años previos a la guerra (1980-1992).
"De modo especial invoco la intersección de monseñor Romero, quien desde el cielo nos ve, acompaña y bendice", dijo el nuevo arzobispo.
Al acto de traspaso de mando también asistieron los cardenales Rodolfo Quezada Toruño, arzobispo de Guatemala, y Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, entre otros representantes de la Iglesia católica de Centroamérica y México.