El número de personas consideradas como sospechosas de lavado de dinero en Brasil subió un 153 % el año pasado, desde 9.522 en 2009 hasta 24.168 en 2010, según estadísticas citadas hoy por la estatal Agencia Brasil.
Los sospechosos fueron identificados a partir de los cerca de 1.000 informes que elaboró el Consejo de Control de Actividades Financieras (Coaf) el año pasado sobre las operaciones dudosas a las que les siguió el rastro.
Este consejo, vinculado al Ministerio de Hacienda, elabora informes sobre operaciones financieras sospechosas de las que tiene conocimiento y sus documentos sirven de base para las investigaciones realizadas por la Policía Federal o el Ministerio Público.
"La Coaf no investiga. Apenas detecta movimientos en los que pueda haber ilícitos y los encamina a la policía o al Ministerio Público", explicó el presidente del consejo, Antonio Gustavo Rodrigues, en declaraciones citadas por la Agencia Brasil.
Además de rastrear "operaciones atípicas" en los bancos que sugieran movimientos de recursos de procedencia ilegal, el Coaf también vigila las operaciones financieras de las loterías las tarjetas de crédito, las tiendas de antigüedades, las joyerías, los inmuebles y otras actividades que puedan ser usadas para el lavado de dinero.
Según las estadísticas del organismo, el número de operaciones financieras sospechosas notificadas por los bancos aumentó un 42 % el año pasado, al pasar de 22.000 en 2009 a 31.000 en 2010.
Ese número debe aumentar aún más en 2011 debido a que apenas en los primeros cuatro meses del año los bancos notificaron al Coaf 11.693 operaciones sospechosas.
"Hemos registrado en los últimos años un gran crecimiento de ese tipo de comunicaciones por parte de los bancos. Los casos han aumentado por varias razones, entre ellas la inversión que los bancos hacen en la capacitación del personal y en nuevos sistemas", según Rodrigues.
Las autoridades brasileñas han manifestado su preocupación con la posibilidad de que las organizaciones que lavan dinero se aprovechen del gran movimiento de capitales que registrará Brasil como organizador del Mundial de Fútbol de 2014 y de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016.
"Fue detectada la posibilidad del lavado de dinero tanto en operaciones de comercio exterior como en otras operaciones por la presencia de muchos extranjeros que vendrán a Brasil para esos eventos", dijo igualmente a la Agencia Brasil el jefe de inspectores de la Administración Federal de Impuestos, Ewerson Augusto Chada.
Según Rodrigues, otro riesgo es el posible desvío de recursos procedentes de las obras públicas en que Brasil está invirtiendo para organizar los dos eventos deportivos.