El escritor luso José Saramago fue un autor "prolífico y profundo, crítico de los sistemas, comprometido con los marginados, agudo para analizar los fenómenos sociales y políticos", afirmó hoy el obispo mexicano Felipe Arizmendi, de la diócesis de San Cristóbal de las Casas.
"No podemos regatear sus méritos literarios y sociales", sostuvo en su mensaje pastoral semanal el religioso en uno de los escasos reconocimientos desde la Iglesia católica hacia el Premio Nobel de Literatura de 1998, fallecido el pasado 18 de junio a los 87 años en isla española de Lanzarote (España).
El obispo Arizmendi recordó que Saramago "fue un ateo convencido y beligerante", "fiel a sus convicciones marxistas", que "atacó acremente" a la Iglesia católica "haciendo una interpretación tendenciosa e históricamente incompleta del cristianismo (...) y de la práctica religiosa".
"Manifestó no tener fe en otra vida con Dios, como la esperamos los creyentes, pues rechazó la misma existencia de un Ser Superior. Esto le trajo dividendos de fama e ingresos económicos, con grandes espacios en medios de la misma tendencia", agregó el obispo.
Además, pidió a los fieles católicos que respeten "a los no creyentes", pero demandó que por parte de aquellos que no creen también haya respeto.
"La mejor forma de contrarrestar el ateísmo es cimentando nuestra fe en la Palabra de Dios y en la doctrina de la Iglesia, y sobre todo con nuestra coherencia de vida en la justicia, la verdad, la honestidad, el servicio fraterno, la opción por los pobres", añadió.
Arizmendi recuerda que Dios "a quien él (Saramago) negó, no morirá jamás" como sucede con todos los seres humanos, incluidos los "famosos escritores".
El mensaje pastoral, distribuido en las 48 parroquias de la diócesis chiapaneca, no hace referencia alguna las simpatías de Saramago por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), con cuyos líderes llegó a entrevistar en alguno de sus viajes al sur de México.
En vida, Saramago expresó su simpatía con el movimiento zapatista, que el 1 de enero de 1994 se levantó en armas en Chiapas, el estado mexicano al que pertenece San Cristóbal de las Casas y que el autor luso visitó en marzo y diciembre de 1998, meses después de la matanza de 45 indígenas en Acteal ocurrida en diciembre de 1997.
En marzo de 2003, en otro viaje, el escritor llegó a reunirse con el coordinador para la Paz en Chiapas del Gobierno de México, Luis Álvarez, para analizar la situación en este conflictivo estado fronterizo con Guatemala.
Pese a simpatizar con los zapatistas y participar incluso en actos benéficos a favor de Chiapas, el escritor fue crítico en varias ocasiones con el "subcomandante Marcos" y llegó a pedir que el EZLN se convirtiera en un partido político.