No existe un estudio sociológico profundo que tipifique la idiosincrasia del panameño en cuanto a la planificación económica, pero a través de la observación del comportamiento cotidiano se puede concluir que el panameño tiende a ser poco previsor con respecto al futuro, manifestó el sociólogo y escritor Raúl Leis.
Al llegar cada inicio de año el panameño enfrenta la misma realidad: ve disminuidos sus ingresos por las deudas adquiridas durante las fiestas de fin de año, pero vuelve y gasta para disfrutar el Carnaval y luego le viene el malestar de los gastos correspondientes al año escolar de los hijos.
Así cada año el panameño cae en el círculo vicioso del consumismo y no planifica para el futuro, ahorra a corto plazo para gastar cada fin de año y se endeuda para comprar cosas innecesarias.
Dicho comportamiento del panameño lo confirma el sociólogo Raúl Leis, quien indica que en lo general el panameño tiende a ser poco previsor en su planificación y son pocas las personas que ahorran a largo plazo a pesar de que existen instituciones que mantienen una política agresiva para incentivar el ahorro entre los panameños.
Leis señala que la mayoría de los panameños tienen ahorros a corto plazo, particularmente los de Navidad, que los utilizan para gastarlos durante las festividades de fin de año, ya sea Día de la Madre, Navidad y Año Nuevo.
A juicio del sociólogo, la mayoría de las personas viven con el gasto del día o de la semana y con el famoso " pon la olla" debido a la poca previsión que hacen de los gastos económicos.
Esa manera particular que tiene el panameño de vivir obedece a una cultura heredada de un pasado y basada en la suerte y en el hedonismo, manifiesta el escritor Leis.
Existe una cultura en el panameño muy ligada al hedonismo, que significa disfrutar todo lo que tienes durante la vida ya que no se sabe qué te vaya pasar en el futuro, explicó.
Indica Leis que el elemento suerte o azar es otro que influye en que el panameño no tenga una previsión de los gastos hacia el futuro ya que condiciona parte de sus gastos en base al sorteo de la lotería o los juegos de azar.
Para Leis muchos panameños condicionan hasta el volver a comer mañana en base a la suerte de ganarse la lotería, lo que agrava la falta de previsión.
Apunta el sociólogo que el problema radica en parte a la cultura del hombre, ya que existen otras culturas como la de los kunas que tienen que redistribuir o socializar sus ingresos extras entre la comunidad.
Cuenta que en una ocasión un kuna que ahorró unos mil dólares trabajando en la Comisión del Canal de Panamá celebró el cumpleaños de sus hijos con unos 500 niños de la comarca, a diferencia del común de las personas que invitan sólo a los amigos.
No ocurre lo mismo en la ciudad, dice Leis, con respecto a la previsión debido a la cultura y práctica del hedonismo, el azar y la suerte a que el hombre de la ciudad deja las cosas.
El consumismo es otro elemento, venerado por la sociedad y los medios de comunicación social, que interviene en el problema y que agregado a la poca capacidad de ahorro del panameño y a su cultura del azar agrava la posibilidad de que sea previsor, dice Leis.
El estímulo a consumir y las facilidades que existen para consumir, como lo es el crédito son factores que también agravan la oportunidad para que el panameño tenga una política previsora.
Manifiesta el investigador social que el crédito ha hecho más accesible el consumo a las personas y permite que se endeudan quizás en muchas cosas innecesarias para su futuro .
Los medios de comunicación están bombardeando constantemente sobre el consumo y hacen pensar que el tener es igual al ser o sea que el que tiene es el hombre exitoso y el que no posee nada es un fracasado, manifiesta la fuente.
Agrega que Ghandi y la Madre Teresa de Calcuta son ejemplos para la sociedad de que fueron personas famosas y exitosas sin tener nada, pero en la sociedad actual es difícil encontrar ejemplos como esos dos personajes.
De acuerdo al sociólogo, existe un ciclo de fechas dentro del proceso del consumismo en que anualmente cae el panameño como lo son los Carnavales, a principios de año; los gastos escolares, las fiestas patrias, y las fiestas de fin de año.
Interrogado sobre si el panameño es buena o mala paga, Leis destaca que hay una buena parte del panameño que sí es responsable frente a sus deudas porque entonces el país no caminaría .
El país tiene que funcionar con una buena parte de la población que paga y borra sus deudas, pero en la medida que existan personas que tienen dificultad para administrar su dinero habrá personas mala pagas.
Mientras existan más personas que no tengan una previsión de sus gastos habrá más personas mala pagas, reconoce Leis.
Leis recomienda que para que el panameño tenga una cultura más previsora con respecto a su economía es necesario estimular las virtudes del ahorro, educar más al consumidor, establecer jerarquías del consumo o sea que el panameño adquiera lo que realmente necesita.
Destaca que tiene que haber un proceso de educación permanente a través de los medios de comunicación y las escuelas para estimular valores de la vida sencilla y del ahorro para el futuro.
La mayoría de las parejas al momento de contraer matrimonio seleccionan el régimen matrimonial de repartición igualitaria de los gastos del hogar, pero la mayoría de las familias no elaboran presupuestos, según miembros del Movimiento Familiar Cristiano de la Iglesia Católica.
Las parejas tienden a distribuirse la responsabilidad de los gastos de agua, luz , electricidad, escuela, supermercado, empleada, vestidos, medicinas, seguros, etc., de cada uno de sus respectivos cheques, pero no llegan a realizar lo que es un presupuesto verdadero, dijeron los asesores familiares.
Indicaron que el verdadero presupuesto consiste en que cada uno de los miembros del hogar reúnan sus ingresos en una cuenta de ahorros y de allí comiencen a descontar el dinero para los gastos del hogar.
Se debe elaborar una lista de todos los gastos en que se incurren en el hogar y a partir de allí se estima el presupuesto promedio del hogar, manifestaron los miembros del Movimiento Familiar Cristiano Católico.
El dinero efectivo que queda en exceso después de pagar los gastos incluidos en el presupuesto deben permanecer en la cuenta como parte de los gastos de contingencias, principalmente cuando se tienen niños dentro del hogar.
Los gastos de contingencias son de suma importancia ya que facilitan hacerle frente a las cosas imprevistas e impiden que la pareja se endeude
Para el sociólogo Raúl Leis es necesario estimular las virtudes sencillas en las personas para que no caigan en gastos superfluos y evalúen de mejor manera qué es lo que realmente necesitan.
De acuerdo a Leis es de suma importancia educar al consumidor para que la persona no sea fácilmente engañada por la sociedad de consumo que actualmente es impulsada por los medios de comunicación social.
Indicó que el proceso de educación debe ser permanente entre los niños y jóvenes panameños para que surja una nueva generación con una mejor educación en el consumo.
Otra recomendación que formula el sociólogo, es la de fortalecer los valores en la familia para que los hijos sean cada vez personas con valores, sencillas y reconozcan que la vida se puede disfrutar mejor sin cosas lujosas.
Leis destaca que también debe existir una autorregulación de las ofertas del mercado así como una responsabilidad publicitaria para que el consumidor obtenga el mejor producto del mercado sin engaños.
Es necesario también estimular el hábito del ahorro entre los panameños ya que es lo único que lo hará más previsor y dejará aparte la cultura del hedonismo y la suerte .
Las nuevas modalidades del crédito comercial ya sea a través de las modernas tarjetas bancarias, el descuento directo u otras facilidades crediticias aumentan considerablemente el consumo del panameño.
A pesar de que el crédito ha facilitado la vida de muchas personas también es cierto que esta fórmula comercial ha aumentado considerablemente el consumo entre las personas.
La sociedad de consumo que es bombardeada por los medios de comunicación social propicia que las personas soliciten cada vez más crédito de cosas que realmente no son necesarias para su vida.
Este bombardeo constante de los medios de comunicación social y la publicidad llevan a establecer una máxima en el sentido de que ser es tener y el que posee es el más exitoso.
Se establece que el crédito es una manera fácil de simplificar las transacciones comerciales en nuestra vida moderna, pero se hace necesario que cada vez más las personas tengan responsabilidad al manejar su crédito y no caer nunca en los excesos.
En Panamá, por la existencia de un centro financiero internacional el crédito es una modalidad bastante utilizada como fórmula para hacer negocios y adquirir bienes lo más rápido posible.