Los diputados canadienses votarán el miércoles si declaran en desacato al Gobierno del primer ministro Stephen Harper por su negativa a proporcionar detalles sobre el coste de varios proyectos de ley, iniciativa que se espera salga adelante.
La votación se producirá después de que un comité parlamentario aprobara hoy un informe que declara que "la negativa del Gobierno de entregar los documentos constituye desacato al Parlamento".
Los tres grupos de la oposición (el Partido Liberal, el Bloque Quebequés y el Nuevo Partido Democrático), controlan 160 de los 308 escaños del Parlamento por lo que se da por seguro que la iniciativa prospere.
Nunca en la historia del país el Parlamento ha declarado en desacato al Gobierno.
La votación puede provocar la convocatoria adelantada de elecciones si la oposición decide incluir una moción que señale que el Parlamento ha perdido la confianza en el Gobierno de Harper.
Por su parte, el Partido Conservador, que desde 2006 ha ganado dos elecciones generales aunque sin obtener mayoría en el Parlamento, puede intentar retrasar la votación lo suficiente para que el ministro de Finanzas, Jim Flaherty, presente el miércoles los presupuestos generales del Estado.
En las últimas semanas, el Gobierno de Harper ha estado salpicado por varios escándalos éticos por lo que los grupos de la oposición están intentando centrar una posible campaña electoral en la falta de respecto de los conservadores a las instituciones democráticas canadienses y a sus propias promesas.
Por su parte, los conservadores prefieren una lucha electoral centrada en la economía y ya han señalado que en medio de un periodo de recuperación económica y, especialmente, tras los desastres naturales y nuclear de Japón y el conflicto en Libia, el país no se puede permitir acudir ahora a las urnas.
Tras 13 años en el poder, el Partido Liberal perdió el Gobierno en 2006 tras un escándalo de corrupción en Québec lo que permitió que Harper y los conservadores formaran el Gobierno bajo la bandera de una administración más ética y transparente.
Pero Harper ha sido acusado precisamente de lo contrario. En diciembre de 2008 suspendió temporalmente el Parlamento para evitar que los tres grupos de la oposición presentaran una moción de censura y formaran un Gobierno de coalición, una maniobra cuya legalidad es aún discutida por los expertos.
Harper también ha sufrido escándalos por las actividades ilícitas de cabildeo de destacados conservadores, uno de los problemas que precisamente prometió acabar en 2006.
Además, el Parlamento canadiense también está deliberando si declarar a la ministra de Cooperación Internacional, Bev Oda, en desacato al Parlamento por mentir ante un comité parlamentario. La decisión sobre Oda se dará a conocer esta semana.
Todos estos escándalos han empezado a minar la imagen que la opinión pública tiene de Harper, quien hasta ahora gozaba de una buena dosis de popularidad gracias a que Canadá ha evitado gran parte de los problemas de la recesión de los últimos años.
Una encuesta dada a conocer hoy por la televisión CTV y el periódico The Globe and Mail, señala que en el último mes la confianza de los canadienses en Harper cayó del 29,1% al 26,6%.
Aún así, el Partido Conservador obtendría un 38,3 por ciento de los votos si las elecciones se celebraran hoy, según la encuesta del rotativo, mientras que el Partido Liberal se tendría que conformar con el 27,4 por ciento.
Estos resultados pondrían a los conservadores con unos 149 escaños (6 más que ahora) y a los liberales con 75 (dos menos que en la actualidad). Por su parte el soberanista Bloque Quebequés obtendría 52 escaños (5 más) y el socialdemócrata NPD 32 (4 menos).
La encuesta, realizada del 12 al 15 de marzo, sondeó a 1.216 canadienses y tiene una margen de error de 2,8 puntos porcentuales.