El presidente de Ecuador, Rafael Correa, recibió hoy la Orden Augusto Sandino, en su máximo grado, por parte del Gobierno de Nicaragua, durante la convención nacional del movimiento Alianza País.
"Te estoy imponiendo la orden sandida, la orden más alta de Nicaragua. Sé que poniéndotela en el pecho estoy entregándosela al heroico pueblo del Ecuador, que impidió que te asesinaran", dijo el representante de Nicaragua, comandante sandinista Tomás Borge.
Este reconocimiento no sólo se debe a su entrega, mística y trabajo desarrollado con el pueblo ecuatoriano, sino también a su extraordinaria valentía, dijo.
En la reunión del movimiento político de Correa, en Guayaquil, donde, entre otros asuntos, se designarán autoridades de la agrupación, Borge, se refirió a Correa como "uno de los hombres más valientes" que ha conocido.
Leyó el acuerdo firmado por el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en el que se considera a Correa como un hombre luchador por la justicia, la libertad y la democracia, y que apoya la unidad de los pueblos de América.
También destaca la situación que ha enfrentado Correa por parte de lo que llamó "grupos reaccionarios".
"Sufrió un jueves 30 de septiembre la embestida de dichas fuerzas reaccionarias que intentaron asesinarlo, pero defendió con dignidad los ideales y principios del pueblo ecuatoriano, logrando la derrota de los golpistas", recordó Borge.
Asimismo, expresó que el jefe de Estado ecuatoriano, como señal de venganza contra sus asesinos, construye escuelas, hospitales, carreteras y puentes. "Mas bien, esos puentes son de solidaridad humana, para humillar a la miseria", dijo.
Agregó que Correa le tiene más miedo a los honores que a los peligros, frente a lo que éste respondió: "los honores requieren de más compromisos", según publicó la Secretaría de Comunicación de la Presidencia en su web.
Correa agradeció el reconocimiento y señaló que lo recibe en nombre de los "valientes ciudadanos que aquel fatal 30 de septiembre arriesgaron su vida contra las balas asesinas, contra los sanguinarios, para defender la democracia, la revolución ciudadana".
El 30 de septiembre, decenas de policías de tropa protestaron por la eliminación de incentivos profesionales y Correa, que acudió a explicar la ley al lugar donde se manifestaban, tuvo que ser atendido en un hospital debido a agresiones y a los efectos de gases lacrimógenos.
En ese hospital, el gobernante ecuatoriano quedó atrapado durante unas nueve horas por policías sublevados en una jornada que el Gobierno interpretó como un intento de golpe de Estado.