El presidente de EE.UU., Barack Obama, prepara un discurso sobre Oriente Medio y las exigencias de cambios democráticos en los países árabes, reveló hoy la Casa Blanca.
En su rueda de prensa diaria, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, indicó que por el momento no hay una fecha precisa para el discurso, aunque sí precisó que tendrá lugar "en un futuro próximo".
Otros altos funcionarios de la Casa Blanca han indicado que el discurso podría pronunciarse tan pronto como la semana que viene, antes de que Obama parta para una gira por Europa a finales de mes.
El tema del discurso, indicó Carney, será "más amplio que sólo los países árabes".
Se espera que Obama subraye las exigencias de reforma democrática que han sido comunes a todos los movimientos de agitación social de los últimos meses en los países árabes, desde su comienzo el pasado enero en Túnez y Egipto.
Inicialmente el discurso estaba previsto para comienzos de este mes, aunque se aplazó debido a la operación de comandos estadounidenses en Pakistán en la que murió el líder de la organización terrorista Al Qaeda, Osama bin Laden, el 1 de mayo.
Tras la muerte del terrorista más buscado del mundo, la Casa Blanca ha utilizado su ejemplo para subrayar cómo los cambios en Oriente Medio tienen lugar por la presión pacífica de los ciudadanos y no mediante la violencia terrorista, una idea que a buen seguro el presidente de EE.UU. reiterará en su alocución.
Obama tiene previsto dedicar buena parte de su atención a Oriente Medio la semana próxima, cuando tiene previsto reunirse con el rey Abdalá II de Jordania, el día 17, y con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el día 20.
Pese a ello, no se espera que en su discurso plantee nuevas propuestas para destrabar el proceso de paz entre israelíes y palestinos.
En su lugar, buscará subrayar su compromiso con los valores democráticos y la defensa de los derechos humanos en la región.
El mes pasado, en un discurso sobre Oriente Medio, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, indicó que "los intereses y valores básicos de EE.UU. no han cambiado, incluido nuestro compromiso a promover los derechos humanos, resolver conflictosa añejos, hacer frente a las amenazas de Irán y derrotar a Al Qaeda y sus aliados extremistas".
Pese a su apoyo en general a los movimientos de agitación civil en Oriente Medio, la Administración de EE.UU. no ha respondido con el mismo entusiasmo en todos los casos y Carney ha tenido buen cuidado en subrayar en repetidas ocasiones que "cada país es diferente".
Si en Libia EE.UU. apoyó el establecimiento de una zona de exclusión aérea para impedir el ataque del régimen de Muamar el Gadafi contra los civiles en contra de su mandato, o si en Egipto exigió la marcha del presidente Hosni Mubarak, se ha mostrado mucho más cauto en Bahrein.
En Siria, pese a los ataques de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes, la Casa Blanca se ha abstenido de exigir la marcha del presidente del país, Bachar al Asad, aunque ha impuesto sanciones contra representantes e instituciones del régimen y ha advertido de sanciones más duras si continúa la violencia.
El discurso llegará casi dos años después del que Obama pronunció al mundo musulmán en El Cairo en su primer año de mandato, en el que aseguró que EE.UU. no es un enemigo del Islam y lanzó un llamamiento a los creyentes musulmanes a rechazar el terrorismo.