El presidente de la Corte Suprema de Justicia de Bolivia, Eddy Fernández, aseguró hoy que no renunciará, mientras la Cámara de Diputados debate su suspensión por presunta negligencia para procesar al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada acusado de genocidio.
"Tenemos una responsabilidad que nos ha concedido el pueblo de Bolivia (...) para asumir la administración de este poder del estado y para hacer que la administración de la justicia marche y sea accesible a todos los bolivianos y estamos dispuestos a cumplirla", afirmó el presidente del máximo tribunal a la televisión PAT.
Estas declaraciones se producen tras más de diez horas de debate parlamentario del Pleno de la Cámara de Diputados de Bolivia, de mayoría oficialista, sobre la suspensión por negligencia y retraso en la aplicación de la justicia en el caso de Sánchez de Lozada y otros dos de corrupción de funcionarios de otros Gobiernos.
Según la denuncia presentada por la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados, el presidente de la Corte Suprema no dio agilidad al proceso para juzgar a Sánchez de Lozada, que está acusado de genocidio por la muerte de más de 60 personas en los violentos sucesos ocurridos entre septiembre y octubre del 2003.
De aprobarse esta imputación, Fernández quedaría automáticamente suspendido de sus funciones y la cámara baja remitiría un informe al Senado, de mayoría opositora.
El presidente de la Corte Suprema tachó el informe presentado por la Comisión de Constitución de "totalmente sesgado, parcializado, realmente injusto y que incurre en prejuicios".
Asimismo, Fernández aseguró que el Gobierno de Evo Morales pretende con su suspensión "desmoronar al poder judicial".
El presidente del máximo tribunal recordó que él ocupa ese cargo desde hace apenas un año, periodo en el que, dijo haber realizado "actos preparatorios" para el juicio contra el ex mandatario y sus ministros por el conocido "octubre negro".
"Hemos estado escuchando permanentemente que el presidente de la Corte Suprema durante seis años no ha podido imponer justicia y ha retardado el proceso, pero quiero dejar claro que estoy a cargo de la presidencia de la Corte Suprema desde el 19 de abril de 2008", afirmó.
La oposición ha denunciado varias veces que el presidente Evo Morales y su partido tienen como objetivo descabezar el Poder Judicial para evitar el control jurídico de sus acciones.
Morales y su partido mantienen un duro enfrentamiento con el Poder Judicial que, según el mandatario, tiene magistrados que se oponen a sus reformas políticas o no actúan frente a la corrupción.