El presidente del Marsella cree que en Múnich están contentos
Roberto Acuña
El presidente del Olympique de Marsella, Vincent Labrune, aseguró hoy que el duelo contra el Bayern de Múnich en cuartos de final de la Liga de Campeones será "muy complicado" y que los alemanes "estarán más contentos" del emparejamiento.
"Deportivamente es muy complicado, es uno de los equipos que más temía. Creo que nuestros amigos alemanes estarán más contentos que nosotros", aseguró a Eurosport.
Pese a que sobre el papel los franceses no son favoritos de la eliminatoria, Labrune indicó que su equipo "tiene opciones de clasificación" y que "hay que seguir soñando".
El Olympique, muy mal clasificado en su liga, se encuentra en mejor posición en la competición europea, donde eliminó al Inter de Milán en octavos de final.
El presidente marsellés señaló que tanto el ex propietario del club, el fallecido Robert Louis-Dreyfus, como su esposa Margarita, actualmente máxima accionista, son muy amigos del presidente del Bayern, Uli Hoeness, y del presidente de honor, Franz Beckenbauer.
Al hecho de que el partido de vuelta se dispute en Alemania se suma que el Marsella no contará en la ida con el portero titular, el internacional Steve Mandanda, señaló el presidente marsellés.
"Pero el grupo está muy unido y tiene mucha confianza en sus opciones", agregó el mandatario, quien señaló que deberán jugar "con humildad, modestia y defendiendo los colores".
El propio Mandanda señaló que en cuartos de final "todos los rivales son difíciles" y añadió que harán "todo lo posible para clasificarse".
"El Bayern de Múnich no es sólo Frank Ribéry, también están Robben, Muller, Gomez, y tendría que citar a todo el equipo. Va a ser muy complicado, pero son los cuartos, es algo normal", aseguró.
El Bayern, un clásico europeo en busca de su mejor versión
El Bayern Múnich, uno de los clubes clásicos europeos y del fútbol alemán, vive en estos momentos un curioso proceso en el que anda en busca de su mejor versión, en medio de oscilaciones que lo llevan de conatos de crisis a altas exaltaciones de júbilo. El que la final de la Liga de Campeones este año sea en la Allianz Arena de Múnich le da sin duda al Bayern una motivación adicional en la máxima competición de clubes europea. En los últimos dos partidos el Bayern ha marcado 14 goles, 7 al Hoffenheim en la Bundesliga y 7 al Basilea en la Liga de Campeones, pero antes de esos dos resultados los vientos estaban lejos de ser favorables. El pase al cuartos en la máxima competición de clubes europea estaba en entredicho, tras la derrota en la ida ante el Basilea, y en la Bundesliga el Borussia Dortmund, campeón alemán en la temporada pasada, le había sacado siete puntos de ventaja y ya se había empezado a hablar de un cambio de mando en el fútbol alemán. El Dortmund sigue adelante, y aunque la ventaja ahora sólo sea de cinco puntos sigue siendo cómoda, pero la situación ahora es otra, al menos desde el punto de vista psicológico. El entrenador, Jupp Heynckes, parece haber encontrado el elemento que le faltaba a su receta al lograr una mayor movilidad en el centro del campo, con Franck Ribery, Thomas Müller y Arjen Robben rotando posiciones en lugar de permanecer demasiado atados a sus respectivas demarcaciones. Eso hace al Bayern menos previsible de lo que lo fue durante ciertas fases de la temporada, en donde empezó a decirse que bastaba con doblar a Robben y a Ribery para sacar a los bávaros del partido. El juego del Bayern actual se basa en el control y la posesión de pelota y en la circulación de la misma y en los cambios de ritmo. La capacidad de desborde de Ribery y de Robben -con el francés actualmente en mejor forma que el holandés- la visión de Müller para aprovechar espacios vacíos y la frialdad de Mario Gómez frente a la portería contraria conforman sus principales bazas ofensivas. Parte de los problemas que ha tenido el Bayern en esta temporada, han coincidido con dos periodos de baja de Bastian Schweinsteiger, considerado como el cerebro del equipo, que ya ha regresado con el grupo y estuvo ya algunos minutos en el campo contra el Hoffenheim y el Basilea, aunque su presencia no fue determinante. Un punto flaco de los bávaros ha sido la dificultad que tienen para darle la vuelta a un partido. Si el Bayern empieza ganando, puede hacer su juego, manteniendo la pelota en sus filas hasta llevar al contrario en la exasperación. Pero si el Bayern encaja un gol en contra, los rivales con frecuencia tienen éxito encerrándose atrás y permitiendo que el Bayern tenga una posesión estéril de balón. En toda la temporada, el Bayern sólo ha logrado darle la vuelta a un partido, contra el Stuttgart que ganó 2-1. Del resto, en siete ocasiones que se ha visto en contra en el marcador en la Bundesliga ha perdido seis partidos y ha empatado uno. Esa estadística recomienda esperar a que, en compromisos más difíciles que los últimos dos, el Bayern refrende la clara tendencia a la recuperación que ha mostrado. Heynckes, que regresó este año al Bayern tras haber cosechado éxitos con el club bávaro a finales de los ochenta, tiene un récord curioso en la Liga de Campeones. Sólo ha estado una vez en ella como entrenador y la ganó, con el Real Madrid en 1998.