El presidente del Senado brasileño, José Sarney, informó hoy que devolverá unos 7.600 dólares que recibió en forma irregular como ayuda de vivienda y alegó que todo fue producto de un "error" cometido por la administración del Congreso.
Sarney se verá obligado a reintegrar al Senado la suma de 15.200 reales (7.600 dólares) que recibió desde febrero pasado por concepto de ayuda de vivienda en Brasilia, pese a que desde entonces, cuando fue elegido presidente de la cámara alta, utiliza la residencia oficial reservada para ese cargo.
"Pido disculpas por la información equivocada que di", declaró Sarney, en alusión a declaraciones que ofreció a periodistas la semana pasada, en las que negó que recibiera la ayuda de vivienda.
El presidente del Senado explicó que no sabía que ese dinero había sido depositado en sus cuentas y dijo que una vez que detectó el "error", informó a la administración del Congreso.
Así como Sarney, otros tres senadores también se verán obligados a devolver el dinero que han recibido por concepto de vivienda, pues habitan en apartamentos cedidos por el Congreso, lo que anula ese beneficio.
Los parlamentarios brasileños que no poseen vivienda en Brasilia tienen derecho a esas ayudas o a utilizar apartamentos propiedad del Congreso, que están a disposición de los diputados y senadores que se desplazan a la capital desde otras regiones del país.
Pese a su carácter legal, las ayudas de vivienda están bajo una severa revisión, pues se sospecha que otros parlamentarios han sido beneficiados con ellas aún cuando no les correspondía, por poseer una casa en la capital u otras razones, como en el caso de Sarney.
Los beneficios de los parlamentarios están en medio de fuertes críticas desde que, el pasado abril, se supo que muchos familiares o amigos de diputados y senadores viajaban, incluso de vacaciones, con billetes aéreos que el Congreso otorga a sus miembros para viajes oficiales.
Los parlamentarios tenían a su disposición una cuota de pasajes mensual, que podían utilizar a su entera discreción, sin necesidad de rendir cuentas al Congreso, por lo que haberlos cedido a amigos o familiares tampoco constituía un delito.
Sin embargo, por presiones de la opinión pública, los diputados y senadores se vieron forzados a revisar las normas y, desde entonces, los billetes aéreos solo pueden ser usados por ellos y siempre y cuando demuestren que fueron solicitados para viajes oficiales.