El primer ministro peruano, Yehude Simon, llamó hoy a mantener la serenidad y "no tirar más leña al fuego" ante la reacción de Bolivia por la visita de legisladores peruanos a La Paz en una misión de investigación sobre las "Casas del ALBA".
"Las expresiones del presidente (de Bolivia) Evo Morales ciertamente a veces afectan, pero hay que tomarlo como el hermano menor que habla con mucha pasión y a veces comete los errores que reclama, pero no hay que tirar más leña al fuego", afirmó hoy Simon en Radio Programas del Perú (RPP).
Morales calificó ayer de indigno el trabajo en territorio boliviano de los legisladores peruanos y aseguró estar dispuesto a defender "la dignidad de Bolivia ante el imperio y los países vecinos".
"Es como si quisiera mandar parlamentarios (bolivianos) a investigar "Casas de Usaid" (de la cooperación estadounidense) o la base militar de Estados Unidos en Perú", ironizó el mandatario boliviano en declaraciones realizadas ayer a la prensa extranjera.
Sobre estas declaraciones, el primer ministro peruano afirmó que Perú puede tratar de "satisfacer" la cuestión de Morales sobre la presencia de una base militar de Estados Unidos en Perú, ya que, según explicó, no hay nada que ocultar a un país hermano.
"Necesitamos serenarnos mucho porque no dejan de ser palabras que después se las lleva el viento, pero en cambio las relaciones son eternas", agregó Simon.
La comisión parlamentaria peruana se reunió el pasado lunes en La Paz con opositores al gobierno de Morales, en el marco de sus investigaciones sobre la posible injerencia extranjera para promover actividades terroristas a través de las llamadas "Casas del ALBA".
El grupo parlamentario inició sus investigaciones el año pasado, luego de que medios locales y políticos manifestaron su preocupación por la presencia en el país de las llamadas "Casas del ALBA".
A principios de febrero, esta comisión legislativa informó de las conclusiones de un reciente viaje a la localidad sureña de Sicuani, en el Cuzco, donde detectaron "la presencia excesiva de estudiantes bolivianos".
Estas organizaciones, que no han sido reconocidas oficialmente por el Gobierno de Venezuela, que patrocina la ALBA, se dedican fundamentalmente a brindar atención médica a personas en extrema pobreza.
Sus opositores señalan, sin embargo, que se emplean como instrumentos para una intromisión política en Perú, por lo que han pedido al Gobierno su cierre definitivo.