El Pulso


Desorden.Toda sociedad se rige por normas de conducta que garantizan el orden, la paz y el respeto mutuo. Los ciudadanos tienen la obligación de acatarlas y las autoridades de hacerlas cumplir. La ecuación es simple.

Distorsión.Durante muchos años en Panamá reinó un paternalismo irresponsable que distorsionó la mente de los panameños y propició el desorden que ahora tenemos. Los políticos usaron esta fórmula para ganar adeptos y mantenerse en el poder.

Orden. Aunque parezca duro a veces, hay que hacer valer las leyes. La decisión de la Autoridad del Tránsito de no dar más prórrogas a los taxistas para que pinten sus autos de amarillo, es positiva. Máxime ahora que los taxis son usados para todo tipo de fechorías. Ojalá, este sea el inicio del fin del desorden y la impunidad.

 

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507481
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América