El republicano clave para ratificar el START se opone a votarlo en sesión abreviada


Jon Kyl, el segundo en la jerarquía republicana en el Senado de EE.UU., asestó hoy un golpe a las aspiraciones del Gobierno de ratificar el nuevo acuerdo de desarme nuclear START antes de que asuma el nuevo Congreso en enero.


En un comunicado, el senador por Arizona y encargado de mantener la disciplina de su partido en la Cámara Alta sostuvo que no cree que el acuerdo firmado en abril pasado con Rusia deba ser considerado ahora, tanto porque el legislativo tiene una agenda demasiado apretada como por la complejidad del START.


La sesión abreviada del Congreso, conocida en inglés como "lame duck", comenzó ayer lunes y estará en funciones, con la composición del legislativo anterior a las elecciones del 2 de noviembre, hasta que se instale en enero el nuevo Congreso.

 

Kyl, que es el republicano que lidera las negociaciones con el Gobierno sobre la ratificación del START, que sustituye al de 1991, que expiró el 5 de diciembre, dijo al líder de la mayoría demócrata, Harry Reid, que el tema debe ser considerado cuando asuman los nuevos legisladores.


En opinión del senador, no se debe fijar una votación en el Senado para ratificar el acuerdo antes de enero, por "una combinación de otras tareas que el Congreso debe efectuar y los asuntos complejos y sin resolver relacionados con el START y la modernización" del sistema de armas nucleares de EE.UU.


La Casa Blanca está ofreciendo 4.100 millones de dólares para modernizar las armas e instalaciones nucleares del país a lo largo de cinco años, en un esfuerzo por ganar el voto de Kyl y de otros republicanos que se preguntan si Obama proveerá suficiente dinero para la fuerza nuclear que reste al ejecutar el START.

 

El nuevo acuerdo, que tiene una vigencia de diez años, limita a 1.550 el número de cabezas nucleares en cada país en un plazo de siete años.


Este importe se sumaría al aumento de los 10.000 millones que el Gobierno ya ha prometido sumar a la partida destinada a este fin durante los próximos diez años, que se eleva, según el Pentágono a unos 80.000 millones de dólares.


En su comunicado, Kyl apreció, no obstante, "los recientes esfuerzos" de la Administración Obama por solucionar algunos de los temas que él y otros legisladores habían puesto sobre la mesa, y dijo que desea seguir trabajando con el senador demócrata John Kerry, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el Departamento de Defensa y Departamento de Energía en esta materia.

 

La Administración de Obama necesita 67 votos para ratificar el tratado. Los demócratas tienen actualmente 59 escaños en el Senado, frente a 41 de los republicanos. A partir de enero, su ventaja se reducirá a 53 escaños frente a 47.


Por tanto, los demócratas necesitan el voto republicano y si esperan al nuevo Congreso para fijar el voto para la ratificación del START, lo tendrán todavía más difícil.


El comunicado de Kyl supone un golpe para Obama, dado que el presidente dijo tan sólo hace dos días al presidente ruso, Dmitri Medvédev que su intención era conseguir la ratificación del tratado antes de enero, algo que consideró una "gran prioridad".

 

Ambos mandatarios se reunieron el día 14 en Yokohama (Japón) al margen de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), en la que ambos participaron.


A su llegada a Washington, el líder estadounidense también se mostró "razonablemente" optimista sobre la ratificación START.


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101 años de Panamá América

 
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