Los salvadoreños elegirán mañana a su próximo presidente en una ajustada contienda electoral que enfrenta por primera vez con grandes opciones de acceder al poder a la ex guerrilla del FMLN y a ARENA, el partido que ha gobernado durante los últimos 20 años el país.
El izquierdista Mauricio Funes y el conservador Rodrigo Ávila se disputan el voto de los salvadoreños, que deberán definir si dan continuidad al proyecto de la gobernante Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) o si llevan al poder a la ex guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).
Un total de 4.226.479 salvadoreños está convocado para acudir a las 9.543 mesas de votación instaladas en todo el país, que serán abiertas a partir de las 7.00 (1.00 GMT) de este domingo hasta las 17.00 (23.00 GMT).
Las horas previas a la votación han estado marcadas por el período de "reflexión" previsto por la ley tras el cierre de la campaña desde la medianoche del miércoles y con la vigencia a partir de las 00.00 horas del sábado de la ley seca.
Estos comicios, a los que asisten unos 4.000 observadores, entre ellos 1.200 extranjeros, se perfilan como uno de los más reñidos en la historia reciente del país, pues solamente se medirán dos candidatos, sin que esté prevista una segunda vuelta.
Según el Tribunal Supremo Electoral (TSE), el ganador se definirá con el 50% más uno de los votos válidos, lo que, en la práctica, implica que un solo sufragio podrá ser definitivo.
La coordinadora nacional adjunta del FMLN, Luz Estrella Rodríguez, declaró a Efe que más de 200.000 personas afines a su partido cumplirán diferentes funciones en los centros de votación y otras actividades como el transporte gratuito de votantes.
"El ambiente que se siente en el pueblo es de un triunfo electoral", sostuvo, y se declaró esperanzada en que en El Salvador se dé "un cambio" en las urnas.
Por su parte, Adolfo Torres, gerente general para San Salvador por el partido ARENA, dijo a Efe que las condiciones en el país están dadas para que la jornada de este domingo se desarrolle dentro de un "ambiente sano" y de "mucho patriotismo".
Torres destacó que todos los partidos conservadores están "unidos" en torno a Ávila.
ARENA y el FMLN son las únicas fuerzas políticas en la contienda, después de que el Partido de Conciliación Nacional (PCN) y el Partido Demócrata Cristiano (PDC) retiraran sus fórmulas a la presidencia.
"Nosotros estamos tranquilos, sabemos que el Gobierno de El Salvador es garante de la seguridad", agregó Torres.
La administración del mandatario Elías Antonio Saca, quien pertenece al partido ARENA, ha puesto en marcha un plan de seguridad en el que participan unos 18.000 policías y 2.000 soldados.
Tanto Funes como Ávila han dicho a la prensa que respetarán los resultados de las urnas.
"Yo acepto los resultados de una elección transparente y equitativa. No tengo porqué cuestionar o rechazar esos resultados", aseguró Funes, en una entrevista que publicó hoy el diario El Mundo, aunque señaló que no ve "en el ambiente" un escenario de derrota para su partido.
Ávila sostuvo, por su parte, que está dispuesto a aceptar "cualquier resultado, si este se da como reflejo soberano del pueblo".
Los observadores internacionales, encabezados por la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE), han expresado su preocupación por los hechos de violencia durante la campaña y el desequilibrio en el apoyo a los candidatos.
El ministro de Seguridad y Justicia, René Figueroa, afirmó en declaraciones difundidas hoy por la prensa que "no hay indicios" de que puedan haber brotes de violencia este domingo.
Chávez, Lula y Obama, telón de fondo en las elecciones salvadoreñas
Las tendencias que lideran los mandatarios de Venezuela, Brasil y EE.UU. han sido protagonistas del debate electoral de los salvadoreños, que mañana elegirán su presidente en una reñida disputa entre la izquierda y la derecha.
La gobernante Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) concurre con Rodrigo Ávila a las primeras elecciones en 20 años en las que no es favorita, mientras su adversario, Mauricio Funes, ha conquistado para al ex guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) un inédito favoritismo entre el electorado.
El camino hacia la votación ha estado marcado, sin embargo, por un álgido debate en torno a la supuesta financiación recibida por Funes de parte del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y las declaraciones de legisladores estadounidenses sobre un posible triunfo del FMLN.
Funes, entretanto, ha evitado comprometerse con programas encabezados por Caracas, como la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), al tiempo que ha expresado su simpatía con el gobernante brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
"Aquí ha parecido que hay tres candidatos: Funes, Ávila y Chávez", comentó hoy a Efe la coordinadora general adjunta del FMLN, Luz Estrella Rodríguez, en referencia a la utilización de la figura del líder venezolano durante la campaña.
ARENA publicó diversos anuncios con extractos de discursos de Chávez, en los que el mandatario expresa su supuesta intención de incluir a El Salvador en sus planes expansionistas.
Ávila afirmó el viernes en una rueda de prensa que su campaña estuvo "fundamentada en verdades", ya que es "visible" que Chávez "quiere unir a El Salvador a la patria grande (...), a su proyecto bolivariano".
Por su parte, Funes se ha desmarcado, al afirmar que no tiene porqué adherirse a ningún matiz de la izquierda latinoamericana, sino más bien responder a las necesidades de su país en el marco de lo que llamó una "izquierda salvadoreña".
El gerente general de ARENA en San Salvador, Adolfo Torres, dijo hoy a Efe que Chávez "ha financiado al FMLN" e indicó que "hay pruebas contundentes de eso".
"No estamos de acuerdo en la injerencia de Chávez en El Salvador", sostuvo, al considerar que la misma "es palpable".
El partido de Gobierno acusa a Chávez de supuestamente intervenir por medio de la empresa Alba Petróleos de El Salvador, formada por alcaldías gobernadas por el FMLN y la estatal venezolana PDVSA.
El FMLN ha negado que su campaña, mucho más intensa que en ocasiones anteriores, haya recibido fondos de otros gobiernos y ha informado de que sus recursos provienen de contribuciones hechas por empresarios y simpatizantes.
Funes respondió a la ofensiva en su contra con mensajes que evocaron las "esperanzas" de "un cambio seguro", en los que apeló a las imágenes de Lula y del presidente de EE.UU., Barack Obama.
El candidato del FMLN está casado con la brasileña Vanda Pignato, representante en Centroamérica del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, y en sus discursos no ha sido extraño que exprese su admiración por Lula.
Luego del triunfo de Obama en las elecciones en EE.UU., en noviembre pasado, los mensajes de Funes incluyeron a la figura del mandatario junto al eslogan "Yes, we can", traducido también al español ("Sí podemos"), en un claro símil de ambas candidaturas.
Esta semana, los congresistas republicanos estadounidenses Dana Rohrabacher y Connie Mack pidieron a la administración de Obama que si el FMLN asciende al poder se revisen ciertas políticas que posiblemente, según publicaron rotativos locales, afectarían el envío de remesas y al Estatus de Protección Temporal (TPS, por su sigla en inglés), que beneficia a miles de salvadoreños en EE.UU.
Inmediatamente, Washington respondió por medio del secretario de Estado adjunto para Latinoamérica, Thomas Shannon, quien afirmó que su país "respetará" la decisión de los salvadoreños y que está comprometido "con unas elecciones libres y justas".