El Gobierno de El Salvador buscará normalizar lo más pronto posible sus relaciones diplomáticas con Honduras luego de que Porfirio Lobo se convierta mañana en el gobernante "legítimo" del vecino país.
El presidente salvadoreño, Mauricio Funes, afirmó a la prensa que una vez que Lobo "se convierta en el presidente legítimo" de Honduras su Gobierno iniciará "a la brevedad posible el proceso de normalización de relaciones", rotas tras el golpe de Estado contra el derrocado presidente hondureño, Manuel Zelaya.
"No nos podemos dar el lujo de estar distanciados de ellos tomando en cuenta que Honduras es el segundo, y a veces el primer socio comercial en Centroamérica", expresó el mandatario, luego de participar en el encuentro de nacional de empresarios en un hotel de San Salvador.
Insistió en que El Salvador no puede "prolongar ese aislamiento" con Honduras, aunque advirtió que la normalización de las relaciones dependerá "de los gestos del presidente Lobo".
Funes delegó en el vicecanciller, Carlos Castaneda, la asistencia a la investidura de Lobo, que tendrá lugar mañana porque, según consideró, no puede "participar en un acto que está siendo comandado por un presidente que resulta de un golpe militar", en referencia al mandatario de facto de Honduras, Roberto Micheletti.
Para Funes, el derrocamiento de Zelaya en junio de 2009 fue "un duro golpe al proceso de integración centroamericana porque no puede haber una integración sino está sentado en valores democráticos".
Añadió que una "señal" que habría permitido "un proceso de normalización más expedito de relaciones, no solo de El Salvador, sino con el resto de la comunidad internacional con Honduras, es que el señor Micheletti hubiera dejado el poder".
Luego del golpe de Estado, El Salvador retiró a su embajador en Tegucigalpa, Sigfrido Ochoa Pérez, destituido del cargo en diciembre pasado por aceptar un reconocimiento del Gobierno de facto de Honduras.