El secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, inició hoy en Pekín una visita oficial de cuatro días a China, que pone fin a un año de paralización de los contactos militares entre las dos potencias.
Durante la visita, en la que ambas partes esperan normalizar las relaciones tras un año de tensiones, Gates se reunirá con el presidente chino, Hu Jintao (quien también es jefe supremo del estamento miliar), con el vicepresidente, Xi Jinping, el ministro de AAEE, Yang Jiechi, y con su homólogo de Defensa Liang Guanglie.
China anunció unilateralmente la suspensión de los contactos militares con Estados Unidos a principios de 2010, después de que Washington aprobara la venta de una remesa de armas por valor de 6.400 millones de dólares a Taiwán.
No obstante, ya hubo signos de acercamiento el pasado mes de octubre, cuando Gates y el ministro chino de Defensa coincidieron en una reunión multilateral en Hanoi, la capital de Vietnam.
En la actual visita, que se produce una semana antes de que el presidente Hu viaje a Estados Unidos, Gates también conocerá los cuarteles generales de una de las divisiones de artillería del Ejército de Liberación Popular.
La agencia Xinhua destacó hoy que es la segunda vez que Gates visita China desde que asumió la cartera militar en 2006, y subrayó que la venta de armas de EEUU a Taiwán el pasado año hizo que este viaje no pudiera celebrarse en 2010.
Se espera que en las reuniones de estos días los dos países intenten acercarse en temas que dividen a sus dos fuerzas armadas, como la constante preocupación de Washington por la carrera armamentística china.
De acuerdo con los responsables de Defensa norteamericanos, China aumenta anualmente su presupuesto militar a un ritmo mucho mayor que el de su crecimiento económico, y oculta las verdaderas cifras de lo que gasta en armamento.
En los últimos días han aparecido noticias sobre un nuevo "avión espía" desarrollado por China, que junto a los rumores de que el país asiático prepara la construcción de su primer portaaviones han aumentado la alarma en los círculos castrenses de EEUU.
China, por su parte, no ve con buenos ojos la relación entre EEUU y Taiwán, isla cuyo Gobierno no es reconocido oficialmente por Washington pero a la que ha proporcionado siempre ayuda militar y promesas de apoyo en caso de un hipotético conflicto.
También preocupa a Pekín la frecuente presencia de navíos de la Marina estadounidense y aviones militares en aguas y espacio aéreo de la zona económica exclusiva de China, según señaló hoy la agencia Xinhua.
Asimismo, se espera que las dos partes aborden el conflicto en la península Coreana y otros asuntos regionales de interés común, como la situación en torno al programa nuclear de Irán.
China y EEUU tienen una larga historia de interrupción de sus contactos militares, ya que éstos también se detuvieron durante meses o años tras la matanza de Tiananmen en 1989, cuando China y Taiwán desplegaron misiles en el estrecho de Formosa en 1996, o cuando la OTAN bombardeó la embajada de China en Belgrado, en 1999.
Una de las últimas interrupciones de contactos se produjo en 2001, tras la colisión entre un avión espía norteamericano y un caza chino cerca de la isla tropical china de Hainan.