Prácticamente dos de cada tres panameños que votaron en el Referéndum del pasado 30 de agosto, dijeron no a la continuación del mandato de Ernesto Pérez Balladares. Indudablemente, la conclusión lógica es que todo lo que signifique continuidad de la actual Administración será rechazado con igual contundencia que la reelección presidencial inmediata.
Esta sencilla realidad colocaba a los estrategas de la cúpula del P.R.D. frente a un difícil problema político: presentar al electorado una figura nueva que, al menos visualmente, representara un cambio, a la vez que constituyera una opción "potable" para el grupo en el gobierno. Como no tienen un pelo de tontos, escogieron el camino de Martín torrijos, a quien preparaban desde antes como un posible sucesor, y le imprimieron todo el apoyo del engranaje gubernamental a su candidatura en las primarias.
No hay duda de que Torrijos es el ungido por la cúpula del P.R.D. Sin embargo, tengo la impresión de que ha logrado vender a cierto sector del electorado urbano, profesional y joven, que él es una nueva opción, diferente a los líderes tradicionales de su partido. Pero esto, sólo es un efecto de imagen y no se compara con la realidad, como saldrá a relucir a su tiempo. Se equivocan quienes se quedan en la superficie y consideran que las ansias de cambio de la gran mayoría de panameños se satisfacen con una cara nueva. Lo novedoso no está en la edad de los candidatos, sino en el contenido de sus propuestas y en la credibilidad de sus posturas.
Allí radica el talón de Aquiles del candidato gubernamental. Sí, porque aunque traten de pintarse como algo diferente, la nómina "Nueva nación" es la nómina gubernamental. No en vano está integrada por un exViceministro de Gobierno, un exMinistro de la Presidencia y de Comercio y un legislador en funciones que ha respaldado con su voto cuanta propuesta impopular ha presentado el actual Ejecutivo. Y como para que no hubiera dudas, escogen como jefe de campaña al licenciado Carlos Vallarino, exViceministro de Planificación y Política Económica, uno de los arquitectos y defensores más acérrimos de la política de privatización y desprotección del agro y la industria nacional, que ha llevado adelante la Administración del P.R.D.
Así que, por un lado, el Dr. Jeckill dice que se opone a la privatización del IDAAN; mientras que, por otro lado, el señor Hyde escoge para su nómina y para dirigir su campaña, a tres connotados miembros del equipo de gobierno que privatizó ekl INTEL y el IRHE y que dio pasos en firme para privatizar el IDAAN. Gobierno al que, dicho sea de paso, perteneció por cuatro años en calidad de Viceministro de uno de los ministerios más poderosos del gobierno, lo cual le permitía jugar un papel preponderante en la definición de las políticas a seguir. A menos que ahora nos diga que su opinión no importaba, loque equivale a aceptar públicamente que era un manzanillo muy bien pagado (tenía un salario de 7,500 dólares mensuales, lo que le catalogaba como un miembro de la clase media "promedio", según Mario Rognoni, otro de los asesores del candidato gubernamental).
En conclusión, confía en que el 2 de mayo de 1999 saldrá triunfadora la única opción creíble y democrática de cambio: la alianza Unión por Panamá, con su abanderada Mireya Moscoso. Nada más revolucionario en el panorama político panameño ni más innovador que tener a una mujer como nuestra próxima Presidenta. Lo demás es pura demagogia publicitaria: mientras Torrijos siga renegando de lo que es, el candidato gubernamental, y se mantenga diciendo algo diametralmente opuesto a lo que dicen y hacen todos los que lo acompañan, estoy seguro que reprobará el duro test de credibilidad y sinceridad al que será sometido el próximo 2 de mayo. En esa fecha, sus dos yo (tanto Jeckill como Hyde) serán derrotados en las urnas. Quizás entonces se encuentre a sí mismo y tenga a bien ser sincero con sus compatriotas.