El socialista François Hollande, elegido presidente de Francia según los sondeos
Roberto Acuña
El socialista François Hollande será el nuevo presidente de Francia al vencer al conservador Nicolas Sarkozy en las elecciones celebradas hoy, según los primeros sondeos difundidos al cierre de las urnas.
El líder socialista logró entre un 51,8 % y un 52,7 % de los votos según esas estimaciones, que otorgan en torno a un 48 % a Sarkozy, quien optaba a la reelección.
El sondeo del instituto CSA da a Hollande un 51,8 % de los votos, el del Ipsos un 51,9 %, el de Sofres un 51,1 % y el del diario "Le Monde" da un 51,9 % para el socialista y la horquilla global de TNS Sofres, Ifop, Harris y CSA sube el porcentaje hasta el 52,7 %.
A Sarkozy CSA le da un 48,1 %, como Ipsos y "Le Monde", mientras que Sofres lo sube hasta el 48,5 % de los votos.
Hollande, de 57 años, se convierte así, de confirmarse estos sondeos con el resultado del escrutinio oficial, en el séptimo presidente de la V República francesa y el segundo socialista, tras François Mitterrand, que desempeñó la jefatura del Estado entre 1981 y 1995.
Al cierre de los colegios electorales, Hollande se encontraba en la localidad de Tulle (centro-sur de Francia), en la que votó y donde está previsto que pronuncie unas palabras antes de viajar a París, donde sus simpatizantes celebran ya su victoria en la Plaza de la Bastilla.
El conservador Sarkozy permanece reunido con sus colaboradores en el Palacio del Elíseo, sede de la Presidencia de la República, y según su entorno, también tiene previsto pronunciar un discurso.
Hollande llega a la Presidencia después de una intensa campaña electoral, con todos los sondeos publicados en los últimos días a su favor y con el apoyo del centrista François Bayrou, excandidato derrotado en la primera vuelta.
La tercera en las preferencias de los franceses, la ultraderechista Marine Le Pen, líder del Frente Nacional (FN), que protagonizó un fuerte ascenso en la primera vuelta, anunció por su parte el pasado 1 de mayo que votaría en blanco y expresó su rechazo a los dos candidatos.
Le Pen no dio consigna de voto a sus seguidores y desde entonces el presidente Sarkozy protagonizó una serie de declaraciones de aproximación a los votantes del FN.
Ambos candidatos protagonizaron el pasado 2 de mayo el único debate televisado en directo, en el que durante casi tres horas hablaron sobre sus propuestas, centradas sobre todo en los aspectos económicos de sus programas.
El entorno de Hollande indicó hoy que el socialista podría hablar esta misma noche con la canciller federal alemana, Angela Merkel, con quien mantiene diferencias de fondo respecto a la política de austeridad presupuestaria aprobada en la Unión Europea.
Hollande ha insistido durante su campaña en que pretende renegociar el tratado que 25 de los 27 Estados de la UE firmaron a principios de año con el fin de introducir medidas de estímulo del crecimiento económico como complemento a las que exigen el rigor fiscal.
Hollande, la apuesta por el crecimiento y las políticas sociales
El socialista François Hollande ganó hoy las elecciones presidenciales francesas con un programa basado en el estímulo del crecimiento, de reforma del tratado europeo de austeridad, y en políticas sociales, como la contratación de miles de profesores. Hollande ya anunció que si ganaba en la segunda vuelta de los comicios ante el conservador Nicolas Sarkozy, viajaría a Berlín para exigir a la canciller alemana, Angela Merkel, una reforma del tratado firmado a principios de marzo pasado para introducir medidas de reactivación económica que contrapesen las de rigor adoptadas. El cambio del estatuto del Banco Central Europeo (BCE) para que pueda prestar directamente a los Estados, la creación de los eurobonos para financiar grandes proyectos de futuro y la reforma del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para que pueda recaudar una tasa sobre las transacciones financieras, son otras de sus propuestas. Con esas medidas, Hollande espera reactivar la economía europea y, por ende, la francesa, lo que le permitirá financiar su política social sin hacer explotar el déficit público, que se ha comprometido a equilibrar en 2017, un año más tarde que Sarkozy. El candidato socialista ha basado su campaña en la juventud y a ella van dirigidas dos de las principales medidas de su programa. La contratación de 60.000 docentes pretende paliar la reducción de funcionarios en ese sector del último quinquenio, en el que el presidente saliente no sustituyó a la mitad de los que se jubilaron. Junto a ello, Hollande ha propuesto el llamado "contrato de generación", que fomenta el empleo de jóvenes para asociarlos a personal experto al borde de la jubilación con el fin de que les transmitan sus conocimientos, a cambio de exenciones fiscales para la empresa. Otra fuente de financiación pasa por una reforma de la política fiscal destinada a tasar a las rentas más elevadas, con la intención de que tributen con un 75 % aquellos que ganen más de un millón de euros al año. En política energética, Hollande propuso reducir paulatinamente el peso de la nuclear en la producción eléctrica de Francia, para que antes de 2025 pase del 75 % actual al 50 %. Pero ante la polémica generada por esta noticia en un país consciente de que la energía atómica reduce su factura eléctrica, el político socialista indicó que solo pensaba cerrar una central en el presente mandato, la más antigua del país, la de Fessenheim, en el este de Francia. Para sustituir a la energía nuclear, Hollande propone aumentar el peso de las renovables, que quiere desarrollar con créditos y subvenciones. Además, con el objetivo de mejorar el poder adquisitivo de los franceses, Hollande propone bloquear durante tres meses los precios de los combustibles. En materia social, Hollande es favorable a la legalización del matrimonio homosexual, incluida la posibilidad de que las parejas del mismo sexo puedan adoptar niños, y a la eutanasia. Hollande apuesta por otorgar el derecho de voto en las elecciones municipales a los extranjeros residentes legalmente en Francia. Además, es partidario de luchar contra la inmigración ilegal y de la regularización individualizada según unos criterios objetivos. El candidato socialista no ha parado de repetir que la suya será "una presidencia normal", para diferenciarla de la "hiperactividad" que le reprocha a Sarkozy. Entre las medidas que pretende adoptar para "normalizar" el cargo figuran la de una menor intervención en los asuntos del Gobierno, que delegará en el primer ministro, y la "moralización" de la vida pública. Para ello, Hollande propone reformar el estatuto penal del presidente, que podrá ser juzgado por los delitos cometidos antes de llegar al Elíseo. Además, se compromete a prohibir que una misma persona acumule dos cargos públicos, una práctica habitual en Francia, donde un ministro, por ejemplo, puede hacer compatible su cargo con el de ser alcalde.