La decisión de La Habana de trasladar a seis presos políticos a cárceles de sus provincias de residencia es un gesto que puede suscitar pasos más significativos en la isla y mejorar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, afirmaron hoy analistas.
Los seis prisioneros políticos fueron trasladados el martes a cárceles en sus provincias de residencia por órdenes del Gobierno de Raúl Castro, en lo que ha sido el primer logro de una inédita reunión el pasado 19 de mayo entre Castro y las autoridades católicas en la isla.
Estos presos forman parte del "grupo de los 75", que fueron encarcelados durante la represión de la Primavera Negra de 2003, algunos de los cuales recibieron penas de hasta 28 años de prisión.
Consultado por Efe, el Gobierno del presidente Barack Obama dijo solamente que "está preparando una respuesta".
A su vez, expertos aseguraron hoy a Efe que esto podría ayudar a mejorar las tensas relaciones entre Washington y La Habana.
Aparte de las garantías que Castro dio a la Iglesia católica en Cuba, "también dijo que pondría en libertad a algunos presos enfermos y esperamos que lo haga pronto", dijo Wayne Smith, ex jefe de la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana y ahora analista del Centro para Política Internacional.
La reubicación de los presos "es una muy buena señal pero está por verse si eso mejora las relaciones bilaterales. Espero que sí, porque también a Estados Unidos le conviene tener la cooperación de Cuba en muchas áreas", agregó.
Smith se quejó de que el Gobierno de Obama no ha levantado la restricción de viajes de académicos a la isla ni ha ampliado los "contactos de persona a persona" para fomentar la apertura democrática en la isla.
Por su parte, Tomás Bilbao, director ejecutivo del "Cuba Study Group", expresó confianza en que el Gobierno de Castro libere a todos los 200 presos políticos y alentó al Gobierno de Obama a que tome "medidas unilaterales" para un mayor acercamiento con Cuba.
Según Bilbao, esas medidas podrían incluir una ampliación de los contactos de pueblo a pueblo y una "clarificación" respecto a los servicios de telecomunicaciones de empresas estadounidenses en Cuba.
Bilbao se refirió así a la decisión de Obama, anunciada el 13 de abril de 2009, de autorizar que las empresas estadounidenses puedan proveer servicios de telecomunicaciones, satélite, radio y televisión en la isla.
"También podría propiciar un diálogo sobre el levantamiento de las restricciones (de movimiento) a las que ahora están sometidos los diplomáticos" en ambos lados del estrecho de Florida, agregó Bilbao.
Mientras, Sarah Stephens, directora ejecutiva del Centro para la Democracia en las Américas, catalogó como "una noticia extremadamente esperanzadora que el Gobierno de Cuba esté comenzando a aplicar su acuerdo con la Iglesia respecto a los prisioneros políticos, una acción que podría transformar" las relaciones bilaterales.
"Este es un logro importante de la Iglesia Católica y una verdadera lección para los responsables de política en Estados Unidos. Un diálogo directo y honesto con el Gobierno cubano, y no la imposición de sanciones para arrancarle concesiones, es la forma más eficaz de lograr un progreso en los asuntos que nos preocupan", enfatizó.
Sin embargo, la legisladora republicana de Florida Ileana Ros-Lehtinen dijo a Efe que este gesto no es más que una "farsa" del Gobierno cubano que no debería engañar a nadie.
"Los agentes de represión del régimen encarcelan a gente inocente simplemente por reclamar libertad y democracia, y en la prisión estos prisioneros de conciencia son humillados y torturados", dijo a Efe Ros-Lehtinen, de origen cubano.
Al recordar la muerte del disidente Orlando Zapata Tamayo tras una huelga de hambre en prisión, Ros-Lehtinen insistió en que el Gobierno de Cuba no merece ni elogios ni "crédito por gesto humanitario" al trasladar a los reos a cárceles cerca de sus residencias u hospitales.
"Los hermanos Castro quieren jugar a prender fuegos y apagarlos, a ser torturadores y humanitarios. Sólo en la Cuba kafkiana es que tienen sentido estos actos irracionales", puntualizó.