El Tren de Alta Velocidad (TAV) que Brasil pretende tender entre Río de Janeiro y Sao Paulo, sus dos mayores ciudades, difícilmente estará concluido antes de la Copa del Mundo de fútbol que el país organizará en 2014, según se desprende del proyecto de la respectiva licitación.
El borrador del pliego de condiciones de la licitación, publicado hoy en el Diario Oficial de la Unión, prevé un plazo de cinco años para que la empresa que se adjudique el proyecto de 34.600 millones de reales (unos 19.440 millones de dólares) concluya las obras.
Como la previsión es que la empresa vencedora de la licitación apenas sea anunciada en mayo próximo, el concesionario podrá concluir las obras en mayo de 2015, prácticamente un año después del Mundial.
El Tren de Alta Velocidad entre dos de las mayores ciudades de Suramérica, el primero de su tipo en toda América Latina, era considerado como una infraestructura vital para facilitar el transporte durante el Mundial.
Sao Paulo y Río de Janeiro podrán ser, respectivamente, las ciudades que organizarán la apertura y la final del Mundial de 2014, además de concentrar varios de los partidos.
La línea tendrá una extensión de 510,8 kilómetros, que serán recorridos por un tren con capacidad para alcanzar una velocidad máxima de 350 kilómetros por hora.
La obra dará servicio a un corredor que aglutina al 20% de la población brasileña, unos 40 millones de personas, y el 33% del Producto Interior Bruto (PIB) del país, según cálculos del Gobierno.
La obra ha despertado hasta ahora el interés de empresas de Japón, Corea del Sur, China, Francia, Austria, España y Alemania, dispuestas a pujar por una concesión para construir el tren y operarlo por un período de 40 años.
El vencedor de la licitación será la empresa que ofrezca el precio más barato del pasaje y la máxima transferencia de tecnología.
Según el proyecto de la licitación, que fue publicado para consulta pública, la línea ferroviaria tendrá dos estaciones en la ciudad de Río de Janeiro (en el centro y en el aeropuerto Santos Dumont) y otras dos en la de Sao Paulo (en el centro y en el aeropuerto Guarulhos).
El tren también tendrá estaciones en Campinas, una importante ciudad en el interior de Sao Paulo, y en su aeropuerto (Viracopos), así como en la ciudad de Aparecida do Norte y en otra urbe del estado de Sao Paulo y otra del estado de Río de Janeiro a ser escogidas por el vencedor de la concesión.
Aparecida do Norte fue incluida a última hora como estación de la línea férrea debido al interés del Gobierno de aumentar al máximo la viabilidad económica del proyecto.
La ciudad, por la que el tren pasaría de cualquier forma, es sede de la Basílica de Nuestra Señora Aparecida, la patrona de Brasil, por lo que es la principal meca del turismo religioso en el país.
El mayor santuario de Brasil llega a atraer al año a cerca de 7 millones de turistas.
Otra novedad del borrador de la licitación fue la reducción del precio máximo del pasaje desde 60 centavos de real hasta 50 centavos de real (de 34 a 28 centavos de dólar) por kilómetro para permitir que el tren tenga mejores condiciones para competir con el puente aéreo entre Sao Paulo y Río de Janeiro.
De esa forma, el actual viaje entre las dos urbes podrá ser realizado en 1 hora y 37 minutos por un costo de unos 200 reales (unos 112,4 dólares).