Lloyd Austin, un estratega reflexivo a cargo de una misión de asesoramiento
El nuevo comandante en jefe del Ejército estadounidense en Irak, Lloyd Austin, a quien Washington ha encargado dirigir la etapa posterior al fin de las operaciones de combate, está considerado un estratega reflexivo y un buen conocedor del país árabe.
Con experiencia en Irak y Afganistán, Austin, de 57 años, sustituye en el cargo al general Raymond Odierno, bajo el mando de quien trabajó entre 2008 y 2009 como número dos de la Fuerza Multinacional destacada en Irak y liderada por EEUU.
Este graduado en Ciencias por la academia militar de West Point (EEUU) ha ocupado durante el último año el cargo de director del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de EEUU, donde se convirtió en el asesor principal del jefe de esta institución, el almirante Michael Mullen.
Su primera misión en Irak se remonta a marzo de 2003, cuando tomó parte en la invasión de este país como comandante adjunto de la Tercera División de Infantería de Fort Stewart, Georgia.
Meses después, en septiembre de ese año, Austin sirvió en Afganistán como comandante general de la X División de Infantería Ligera en la operación "Libertad Duradera".
Este veterano militar, con fama de reservado y calificado por sus colaboradores de brillante estratega, ha sido ahora el elegido por el presidente estadounidense, Barack Obama, para capitanear la misión "Nuevo Amanecer", consistente en labores de adiestramiento y formación.
Si como número dos de las fuerzas de EEUU en Irak, Austin supervisó las operaciones de aproximadamente 160.000 militares, con la retirada ahora de las fuerzas de combate estadounidense dirigirá un número notablemente inferior de tropas, ya que en el país árabe quedan menos de 50.000 efectivos.
En esta nueva etapa, deberá apoyar al Ejército iraquí, del que muchos temen no esté preparado para asumir la responsabilidad de mantener la seguridad en solitario, y tendrá también que solventar la situación de incertidumbre política que vive el país.
Aunque el pasado 24 de junio, en una audiencia en Washington, Austin se mostró satisfecho con la labor del Gobierno iraquí y su construcción de un futuro mediante elecciones "legítimas", lo cierto es que los políticos no se han puesto aún de acuerdo para formar un nuevo Gabinete tras los comicios del pasado 7 de marzo.
Otro reto al que se enfrenta es la salida definitiva de EEUU de Irak prevista para finales de 2011, según el pacto de seguridad firmado por Washington y Bagdad, de la que algunos no ocultan sus dudas.
En este sentido, Odierno dijo en Washington el pasado 22 de agosto que podrían permanecer en el país árabe algunos soldados más allá de 2011 y que las tropas de combate de EEUU sólo volverían en caso de que las fuerzas iraquíes "fracasaran completamente".
Para Austin, las condiciones sobre el terreno han mejorado significativamente en los últimos tres años, pero considera que el trabajo de EEUU "no ha concluido" en Irak.
Con una nueva función, más política que militar, este hombre reflexivo de imponente presencia y curtido en numerosas batallas asume un nuevo reto en su carrera, organizar la retirada definitiva de las tropas estadounidenses de Irak.
Con experiencia en Irak y Afganistán, Austin, de 57 años, sustituye en el cargo al general Raymond Odierno, bajo el mando de quien trabajó entre 2008 y 2009 como número dos de la Fuerza Multinacional destacada en Irak y liderada por EEUU.
Este graduado en Ciencias por la academia militar de West Point (EEUU) ha ocupado durante el último año el cargo de director del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de EEUU, donde se convirtió en el asesor principal del jefe de esta institución, el almirante Michael Mullen.
Su primera misión en Irak se remonta a marzo de 2003, cuando tomó parte en la invasión de este país como comandante adjunto de la Tercera División de Infantería de Fort Stewart, Georgia.
Meses después, en septiembre de ese año, Austin sirvió en Afganistán como comandante general de la X División de Infantería Ligera en la operación "Libertad Duradera".
Este veterano militar, con fama de reservado y calificado por sus colaboradores de brillante estratega, ha sido ahora el elegido por el presidente estadounidense, Barack Obama, para capitanear la misión "Nuevo Amanecer", consistente en labores de adiestramiento y formación.
Si como número dos de las fuerzas de EEUU en Irak, Austin supervisó las operaciones de aproximadamente 160.000 militares, con la retirada ahora de las fuerzas de combate estadounidense dirigirá un número notablemente inferior de tropas, ya que en el país árabe quedan menos de 50.000 efectivos.
En esta nueva etapa, deberá apoyar al Ejército iraquí, del que muchos temen no esté preparado para asumir la responsabilidad de mantener la seguridad en solitario, y tendrá también que solventar la situación de incertidumbre política que vive el país.
Aunque el pasado 24 de junio, en una audiencia en Washington, Austin se mostró satisfecho con la labor del Gobierno iraquí y su construcción de un futuro mediante elecciones "legítimas", lo cierto es que los políticos no se han puesto aún de acuerdo para formar un nuevo Gabinete tras los comicios del pasado 7 de marzo.
Otro reto al que se enfrenta es la salida definitiva de EEUU de Irak prevista para finales de 2011, según el pacto de seguridad firmado por Washington y Bagdad, de la que algunos no ocultan sus dudas.
En este sentido, Odierno dijo en Washington el pasado 22 de agosto que podrían permanecer en el país árabe algunos soldados más allá de 2011 y que las tropas de combate de EEUU sólo volverían en caso de que las fuerzas iraquíes "fracasaran completamente".
Para Austin, las condiciones sobre el terreno han mejorado significativamente en los últimos tres años, pero considera que el trabajo de EEUU "no ha concluido" en Irak.
Con una nueva función, más política que militar, este hombre reflexivo de imponente presencia y curtido en numerosas batallas asume un nuevo reto en su carrera, organizar la retirada definitiva de las tropas estadounidenses de Irak.