El vicepresidente de Nicaragua, Jaime Morales Carazo, calificó hoy como un "sainete" la reunión mantenida este martes con Costa Rica a nivel de viceministros en la frontera común, la primera desde que surgió el litigio fronterizo que los enfrenta desde hace seis meses.
"Independiente al paso positivo que constituye ese acercamiento, por la forma en que se hizo, el montaje, la tramoya, me parece que fue como un sainete", indicó Morales Carazo, un liberal que llegó al cargo como aliado de los sandinistas, en declaraciones al canal 12 de la televisión local.
El dignatario dijo que ese encuentro fue una "ópera bufa, porque es absurdo que dos países hermanos, que quieren entendimiento, ni siquiera se sienten en la misma mesa y ponen una raya de por medio" en la frontera común de Peñas Blancas.
"Es una cosa ridícula", prosiguió Morales Carazo, un antiguo negociador de la "Contra" antisandinista que combatió con las armas al primer régimen sandinista en la década de los ochenta.
La delegación costarricense, encabezada por su viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Roverssi, se ubicó en su lado de Peñas Blancas, y la de Nicaragua, liderada por el vicecanciller para Asuntos de Ceremonia y Protocolo, Orlando Gómez, en el suyo, ambos al aire libre y cubiertos por una carpa.
Morales Carazo también calificó como "ridículo" y un "absurdo" que tanto el vicecanciller mexicano para América Latina y el Caribe, Rubén Beltrán, y el vicecanciller guatemalteco, Carlos Raúl Morales, que sirvieron como testigos y facilitadores de ese primer encuentro, se ubicaran justo en medio de la línea fronteriza, bajo el candente sol.
"Si hay una buena voluntad de acercamiento y de encontrar soluciones, uno se sienta y se da la mano", razonó.
En ese encuentro Costa Rica y Nicaragua acordaron volver a reunirse el 5 de mayo en Guatemala para coordinar la lucha contra el narcotráfico, el crimen organizado y la seguridad en la zona limítrofe.
El litigio bilateral comenzó en octubre pasado cuando Costa Rica acusó a Nicaragua de invadir con militares y civiles y causar daños ambientales a un humedal en la costarricense isla Portillos, en el marco del dragado del fronterizo y nicaragüense río San Juan, lo que ha sido negado por Managua.
Nicaragua asegura que ese territorio le pertenece y que los militares combatían allí el narcotráfico.
En marzo pasado la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La Haya, dictó unas medidas cautelares según las cuales ordenó a los dos países no enviar ni estacionar personal militar o civil en la zona en disputa y los llamó a coordinar sus acciones contra el narcotráfico y el crimen organizado en la frontera.
La demanda de Costa Rica, en cuyo fondo está la cuestión de la soberanía de Isla Portillos, se encuentra todavía en su fase escrita y su tramitación puede durar varios años.