El vicepresidente de Nicaragua, Jaime Morales Carazo, dijo hoy que no celebra, aunque tampoco lamenta, la muerte del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, mientras que el jefe de Estado del país, Daniel Ortega, continúa sin pronunciarse.
"No celebro la muerte de nadie, pero tampoco lamento la muerte de un terrorista, un genocida y una persona con esa categoría moral como Bin Laden que asesinó a millares de personas inocentes", señaló Morales Carazo, un liberal que llegó al cargo como aliado de los sandinistas, en declaraciones al canal 12 de la televisión local.
"Así que paz a sus restos que descansan en el fondo del mar, de acuerdo a las últimas versiones de la misteriosa muerte", agregó el dignatario.
Para Morales Carazo, con la muerte de Bin Laden, a quien Estados Unidos acusó por los ataques contra las torres gemelas del 11 de septiembre de 2001, en Nueva York, "no se ha acabado el terrorismo ni mucho menos".
Asimismo, rechazó identificar a la organización Al Qaeda con el islamismo y con el mundo árabe, porque sería "una cosa injusta".
También advirtió que podrían ocurrir actos de represalias y de "venganza" de parte de grupos extremistas y seguidores de Bin Laden.
Por su parte, el exvicepresidente y escritor nicaragüense Sergio Ramírez consideró hoy que la muerte de Bin Laden era "algo que iba a ocurrir tarde o temprano".
"Los Estados Unidos no iban a vivir en paz sin dar una retribución a la masacre que significó el ataque a las torres gemelas y esa acción terrorista", razonó Ramírez, en declaraciones a esa televisión local.
Representantes de la oposición y la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AMCHAM) han felicitado a Estados Unidos por la muerte del líder de Al Qaeda a manos de tropas de ese país.
Daniel Ortega, un exguerrillero sandinista, aún no se ha pronunciado sobre la muerte de Bin Laden.